domingo, 19 de abril de 2009

Una mala crítica y una buena noticia

El jueves salió una crítica a "La importancia de las cosas" en El Cultural de El Mundo. La firma Pilar Castro, que deja muy claro que no le gustó la novela. Es más, creo que hadejado muy claro que no le gusta lo que yo escribo, en general. Sospecho que piensa que debería dedicarme a otra cosa. Que esto no es lo mío. Ay, las críticas, los críticos. Qué crueldad, que sevicia, que ganas de hacernos sufrir.

Las líneas de Pilar Castro me saben, como no, a cuerno quemado: a nadie le gusta recibir malas críticas. Pero doy fe de ellas del mismo modo que me apresuro a resaltar las buenas. Así que, ya sabéis: a Pilar Castro no le ha gustado "La importancia de las cosas". Edu Vilas y Miguel Roig intentan consolarme en el Hotel Kafka.

- ¡No es tan mala! - Miguel, muy misericorioso, intenta ver la botella medio llena.
- Y una mierda, Roig. Es mala. Malísima.

En ese momento me llega el SMS de un amigo que me pregunta si le he levantado algú novio a Pilar Castro, y se lo enseño a Edu y a Miguel

- Ya véis que no soy la única. Y conste que yo a Pilar Castro no la conozco de nada.
- Bueno, pero de estas cosas no hace caso nadie - me anima Edu, utilizando la misma frase manida que empleamos todos para darnos árnica en casos como este. Lo que no sospechan, ni él ni Miguel, es que en este momento lo que me levanta el espíritu no son sus recomendaciones, sino la certeza de ser largamente mimada por mis amigos. Ya que no nos quieren los críticos, la menos que nos quieran los colegas ¿verdad?

Como el destino es voluble y va a su aire, justo en ese instante recibo una llamada al móvil. Es mi gargante profunda particular. La voz que me informa de lo que no me informa nadie. Cifras de ventas y cosas así. Resulta que, con datos en la mano, "La importancia de las cosas" llevaba vendidos más de 4500 ejemplares el 4 de abril, diecisiete días después de su salida y con la semana santa de por medio. De pronto se me olvida Pilar Castro y su crítica, y sólo tengo en la cabeza la cifra mágica que me han pasado por teléfono.

Vilas, Roig y yo brindamos con el café que acaba de hacer Guillermo, ydecidimos olvidar las reseñas poco elogiosas para regodearnos en las cifras de libros bien vendidos. Luego hablamos de la Noche de los Libros. Espectacular la iniciativa de la Comunidad de Madrid. El día 23, y desde las tres de la tarde, tendrán lugar más de doscientos actos culturales. Hay cuatrocientos artistas implicados en el proyecto, y 83 bibliotecas y 203 librerías - DOSCIENTAS TRES LIBRERÍAS - abrirán sus puertas hasta las doce de la noche.

El madrileño lleva en el adn los genes del noctámbulo, y siempre está esperando un motivo ara salir de casa cuando se ponga el sol. Y el 23 va a tener más de cien. Habrá coloquios, conferencias, mesas redondas, encuentros, firmas de libros, conciertos. El libro será el protagonista. Y los lectores. Y los libreros, que se han volcado en el proyecto y se esfuerzan para redondear el triunfo de la cultura y la civilización frente a la amenaza apocalíptica de losque dicen que el libro es especie en vías de extinción.

Yo pasaré en Barcelona toda la mañana, pero a las cuatro me cojo un puente aéreo para no faltar a las citas que tengo en Madrid, Madrid, Madrid. A las seis y media estaré en la Librería La Regenta (Serrano, 228), y a las ocho y media en el Hotel Kafka de mis entretelas para encontrarme con lectores y amigos, firman algún libro - si hay suerte - y brindar por los libros. Por quienes los escriben, por quienes los hacen, por quienes los venden... y, sobre todo, por quienes los leen. Ellos son, de cualquier forma, los grandes protagonistas de la noche de los libros, y de todas las noches que empiezan y acaban con un libro entre las manos y muchas horas por delante

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