miércoles, 4 de enero de 2012

¡¡Piratas!!

Feliz 2012 y todas esas cosas... aunque, con la que está cayendo, casi da miedo expresar buenos deseos para el año nuevo.

Las Navidades y otros excesos me han impedido hacer algo a lo que estoy obligada: pronunciarme en el asunto de la piratería, que después de golpear duramente la industria del cine o de la música ahora acecha procelosamente a los escritores y a su trabajo.

("primero vinieron a por los comunistas... pero como yo no lo era...")

Pues eso. Que ya están aquiiiiiiií...

(Me parece escuchar la voz de Robert Mitchum en "La noche del cazador": "Niiiiiños... Niiiiiiños.)

Pero no es Mitchum, ni la niña repelente de los poltergeist. Son los piratas, que avanzan también hacia nosotros.

Lo primero que llama la atención es que el tema de la piratería, igual que el de la decoración o el fútbol, es lo suficientemente goloso como para que todo el mundo quiera opinar sobre él. Incluso aquellos que no tienen ni p... idea de lo que estams hablando.

Incluso aquellos que, al hablar de la ley sinde, te empiezan a hablar del canon digital, cuando nada tiene que ver una cosa con la otra.

Yo estoy en contra del canon digital, que es una soplapollez y nos convierte a todos en presuntos. Es como si yo entro en una ferretería a comprar un cuchillo y me lo quieren cobrar más caro porque puedo usarlo para cargarme a alguien.

La Ley Sinde, que está mal formulada, peor gestionada o pésimamente explicada, solo preendía poner una primera piedra a la hora de proteger los derechos del creador, puesto que vivimos en el único país civilizado donde hemos seguido viviendo en el salvaje oeste, donde todo vale y vale todo.

Yo no creo en la gratuidad de la cultura. Punto. Todo aquello que tiene un valor ha de tener también un precio. Un escritor no puede escribir gratis, ni un músico componer gratis, ni un pintor pintar gratis, sobre todo si tienen la pésima costumbre de comer tres veces al día.

La cuestión es que, si nos negamos a retribuir su trabajo pero pretendemos seguir disfrutando de él, tendrá que ser la administración quien se ocupe de ello, igual que paga el trabajo de los médicos de la seguridasd social o de los profesores de la Universidad.

Y yo no quiero que mi trabajo lo remunere el ministerio de cultura. Por eso tengo la humilde intención de vivir de los derechos de autor que generan mis libros y que sufragan aquellos que se divierten leyendo lo que yo escribo. Es justo ¿no? ¿Por qué va a contribuir a mi mantenimiento un señor o una señora a los que no les gusta lo que yo hago?

Pues eso es lo que pasará si convertimos los productos culturales en bienes gratuitos: que los acabrá pagando el Estado, y los creadores estarán a sueldo del gobierno de turno, con todo lo que eso significa.

A la hora de piratear, muchos esgrimen el precio de los cd´s o los libros para hacer más legítimo el descargar por la patilla la música o los textos que les interesen.

Ya he hablado otra vez sobre el precio de los libros, así que no voy a volver sobre ello. Pero a quienes pretenden justificar así el uso gratuito del trabajo ajeno, les recuerdo que cuando una cosa me parece cara, lo que hago es no comprarla, pero tampoco la robo. Las angulas son caras que te mueres, pero hoy las había en el mercado a 700 euros el kilo y no se me ocurrió salir corriendo con la caja porque estaban por las nubes.

(Dejen que aclare que me encantan las angulas)

Es cierto que el sector editorial español ha estado demasiado tiempo adoptando la estrategia del caracol a la hora de abordar el problema de la literatura digital. Que los precios de las descargas legales son disparatados - no es normal que el ebook de "La vida después" cueste 15 euros, solo cinco menos que el libro en papel - y que tenemos que ponernos todos las pilas cuanto antes. Pero eso no justifica que tanta gente se coloque la bandera de la calavera y las tibias cruzadas e invoque el derecho al robo.

Porque eso es lo que es piratear contenidos.

Robar. Y no al más fuerte, sino al más débil. No a la editorial, sino al autor, que es paradójicamente, la parte más frágil del complicado entramado de la industria.

Dicho esto, creo también que la gente es esencialmente honrada, y que no podemos dejar recaer la culpa del descenso de ventas en los libros en los piratas digitales. La mayor parte de la gente que piratea libros no es compradora de libros.

De hecho, creo que a veces ni siquiera son lectores, pero esa es otra historia.

Marcharse sin pagar el café es más sencillo que bajarse un libro por la jeta, y sin embargo casi nadie se hace un simpa del cortado con dos azucarillos.

Por eso hay que revisar el sistema para permitir a la gente honesta seguir siéndolo. Hay que revisar los precios del ebook. Hay que flexibilizar el sistema para descargar legalmente contenidos editoriales. Hay que multiplicar la oferta y racionalizarla.

Y hay que luchar sin cuartel contra todos aquellos que se están lucrando al comercializar páginas de descargas y que ingresan cantidades desorbitadas gracias a la publicidad que en ella insertan empresas perfectamente legales.

Y, ya que estamos en ello, habría que empezar por respetar las opiniones sobre este asunto y no lanzarse a la yugular de cada creador que denuncia los usos y los abusos.

Que existen, aunque muchos prefieran meter la cabeza en la tierra para creerse así más modernos, más guays y más progres.

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21 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Por favor, échale un vistazo a este vídeo, que ya estamos un poco cansados con la comparación entre propiedad privada y propiedad intelectual. Sólo dura 1 minuto, pero es muy instructivo
http://www.youtube.com/watch?v=ef-OExpQEcU

4 de enero de 2012, 9:05  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Acabo de leer lo que pones en tu blog sobre la descarga ilegal de libros...
estoy de acuerdo en casi todo, a grandes rasgos,pero que quieres que te diga, yo creo que la piratería no va a afectar mucho a los libros, al contrario que al cine y a la música,los que leemos habitualmente nos gusta los libros, el papel, las portadas... somos una especie rarita y desde luego nunca piratearíamos un libro.Un abrazo

4 de enero de 2012, 9:21  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Algo he hecho mal, repito.... Estoy totalmente de acuerdo contigo Marta, a mi tampoco me gustaría que a mi marido le robaran sus proyectos, y su jefe no tuviera que pagárselos. Cierto es que no son buenos momentos, que no sobra el dinero a casi nadie, pero yo quiero seguir leyendo libros, y escuchando música. Al igual que cuando voy a tomar el café o comprar un trapito paso por caja, y como bien dices... si no puedes... no compres... o cambia el gasto de otras cositas... Tú te has explicado mucho mejor que yo, así que simpletemente decirte que estoy contigo !!
Minerva.

4 de enero de 2012, 9:24  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Por cierto, he visto el vídeo que propone el "otro" anónimo. Muy mono, muy simpático... pero no estoy de acuerdo en absoluto, copiar es copiar, ya se sabe, te suspenden, te sancionan, te denuncian, en fin, la época en la que Vivaldi y Bach se copiaban obritas para hacer variaciones o adaptarlas a distintos instrumentos y encima se decían el uno al otro que era un honor ya ha pasado a la historia. El escritor escribe por placer, desde luego, pero no olvidemos que se gana la vida con ello. Como diría Marta, come tres veces al día, que le vamos a hacer...

4 de enero de 2012, 9:28  
Anonymous Juan Quijano ha dicho...

Dos cosillas que no tiene nada que ver con el contenido pero si con el continente.

* Escribir con faltas ortográficas evidentes le quita mucho valor a tus palabras. Es bastante molesto y demuestra que has publicado a toda prisa y sin reeler los suficiente.

* Quedará precioso para un vistazo, pero leer un artículo largo con ese color de letra gris claro, es un sufrimiento.

Sobre el contenido. Las mismas palabras y argumentos se han utilizado al nacer la imprenta de Gutemberg. Ahora la tecnología ha llevado a una realidad en que algunos medios audiovisuales son, literalmente, gratuitos en su adquisición. Ya no es suficiente con escribir, componer o hacer una película. Ahora hay que sufrir y encontrar otra forma de ganar dinero. Pero, ojo, ese no es el objetivo del arte en cualquiera de sus formas. Es un muy agradable accidente de una industria de muy nueva concepción y creación.

El intentar obligar que el modelo de hacer dinero con el arte siga siendo el mismo que en el siglo XX, no solo es utópico si no que está produciendo un enorme fastidio en la parte más importante, el comprador.

Y me remito a una industria que ha sabido admitir y adoptar que su negocio implica piratería y que gana MUCHISIMO dinero: los videojuegos. Que no reciben subvenciones, ni hay leyes que lo protegan ni son unos llorones insoportables. Y ni mucho menos insultan a sus clientes.

4 de enero de 2012, 9:35  
Anonymous Anónimo ha dicho...

en realidad todo lo que hay en la red debería ser sin costo (cómo tu blog) lo tangible debe seguir costando.

4 de enero de 2012, 9:58  
Blogger Manu, the java real machine ha dicho...

Uhm... estoy de acuerdo contigo en que hay que mejorar el precio de los libros digitales y facilitar el acceso.

Hoy en día aún da vergüenza ver que si quieres adquirir o alquilar una película o serie, para meterla en un disco duro y verla con un reproductor digital, es IMPOSIBLE.

La única opción es descargar de alguien que la haya compartido (no voy a decir de forma ilegal porque sintiéndolo mucho, muchos jueces ya han dejado claro que no es ilegal) y poder así verla con comodidad.

Además, seguís confundiendo los términos intencionadamente. Si alguien entra en tu casa (o almacén) y se lleva tus libros sí te está robando. Si alguien vende esos libros, sabiendo que son robados, sí es piratería. Si alguien se imprime tu libro y lo comercializa sin tu permiso, también es piratería.

Pero si yo me compro un libro y lo comparto NO es piratería, como nunca lo ha sido.

Vuestro problema, el de los autores, no somos nosotros (vuestros clientes). El problema de los autores son vuestras cadenas de distribución, organizadas en forma de empresas que ejercen un tremendo monopolio sobre vuestras obras.

No es lógico que ningún autor pueda escoger libremente con quién distribuir su obra. No es lógico que el autor no sea quien se lleve el porcentaje más alto de cada venta (¿no es acaso vuestra obra?). No es lógico que cada obra esté sujeta a contratos de exclusividad que te niegan a ti el poder escoger más de un distribuidor y a los clientes el escoger a quién comprarle tu obra.

Afortunadamente hoy ya tenemos autores que lo han entendido, como Juan Gómez Jurado, que no solo han buscado nuevas formas de hacernos llegar su obra (como Amazon o iTunes) a unos precios impensables hace años (1.50€), si no que entiende que el hecho de que su obra se comparta es bueno para él pues le da a conocer a otros posibles clientes.

Para que te hagas una idea, con 12 años descubrí a Tolkien.
Y fue gracias a que un amigo de mi hermano, mayor que yo, le prestó 'El Señor de los Anillos'.

Hoy tengo ese libro, 'El Hobbit', 'El Silmarillion' y otras muchas de sus obras, incluyendo las ediciones especiales de las películas que Peter Jackson hizo sobre el primero.
Y todo gracias a que un día, la generosidad de una persona ayudó a darme a conocer a un gran autor.

Con el modelo que la Industria que monopoliza la cultura defiende, hoy algo así sería imposible puesto que para ellos el mero hecho de compartir un libro es un acto de 'piratería'.

Así que sintiéndolo mucho, y aún entendiendo y deseando que los autores reciban ingresos por sus obras, no puedo darte la razón.
Vuestro enemigo es la misma Industria que ha provocado que hoy os enfrentéis a vuestros principales aliados, el público.
Esa Industria que no os permite llevar vuestras obras con libertad al público, que pretende controlar todos los aspectos ligados a vuestras obras con la única intención de seguir teniendo ingresos multimillonarios mientras a vosotros os venden que por nuestra culpa no se vende.

Liberaos de sus arcaicas reglas, aprender a volar libres, utilizar los nuevos medios de distribución y dejar de posicionados del lado de quien dice defender la cultura pero en realidad no hace otra cosa que explotarla y monopolizarla.

4 de enero de 2012, 10:13  
Anonymous abel ha dicho...

Muchos usuarios (yo no represento a nadie, pero he comentado el tema con bastante gente) tenemos la sensación de que todo esto de la Ley Sinde tiene en realidad poco que ver con la piratería y proteger a los autores. En realidad, parece más la estrategia de un lobby para proteger un negocio que, debido a los adelantos tecnológicos, no puede mantener el margen de beneficios que tenía antes. Si yo me descargo una canción, o un libro, no lo hago porque quiera robarle a Marta Rivera de la Cruz, o a Lucía Etxebarría, o a quien sea. Lo hago porque creo que pagar 15 euros por el ebook de "La vida después" es un precio muy elevado para los gastos que acarrea, teniendo en cuenta que eliminamos impresión, transporte, etc.

El otro día, cuando anunció que dejaba de escribir, la propia L. Etxebarría dijo que no le parecía lógico que ella se llevase entre 2 y 3 euros por ejemplar de su libro vendido y que el mismo costase 20. Es ahí, en ese amplio margen de 17 euros, donde hay mucho dinero destinado a cosas que con el ebook no son necesarias.

Yo estoy totalmente a favor de consumir contenidos de manera legal por un motivo: es mucho más sencillo. Si me compro por (supongamos) 9 euros el ebook de "La vida después", me convence más que bajarlo. Por una sencilla razón: si decido bajarlo, tengo que andar buscándolo, formateándolo y me arriesgo a no saber si está completo, o desformateado, o yo que sé. Y eso por no hablar de la música (no sé si las canciones están bien, si son versiones grabadas de la radio, etc.) o de una película (puede tener audio español latino, ser grabada dentro de un cine, etc.). Pero claro, para eso hay que ofrecer alternativa, porque yo ya no tengo en casa DVD, así que no puedo ir al videoclub. En cambio, tengo dos ordenadores y quiero que alguna empresa me ofrezca esos títulos a precios competitivos, por internet. Si no, estoy abocado a la piratería.

Seguramente haya un sector de gente que descargue, pero eso no lo vas a poder evitar. Saltarse la Ley Sinde es tan fácil como alojar las páginas en Portugal, en Andorra o en Perú, y ahí el Gobierno ya no tiene jurisdicción para cerrarlas. Seguro que, en cuanto empiece a funcionar, van a surgir chanchullos de ese tipo, o de otros.

De todos modos, no podemos obviar lo que decía ayer David Bravo en el debate con Lucía Etxebarría en RNE: con la Ley Sinde, no es el juez quien decide, sino una comisión política, con lo mal que huele eso. La Ley Sinde es una chapuza porque no se reforma la Ley de Propiedad Intelectual sino que se mete en un atajo donde no deciden los jueces.

4 de enero de 2012, 10:14  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Es muy fácil hablar sin saber... leo algún comentario que no están dispuestos a pagar por un e-book 15€ porque los costes son mucho menores. Salvo la impresión y el papel, ¿qué costes te ahorras? Los derechos digitales de los libros son aparte del libro en papel, la traducción también la tienes que pagar (igual que harías en papel), la maquetación 3/4 de lo mismo, la distribución (claro los intermediarios no se iban a quedar atrás), las cadenas de venta también exigen lo suyo... ¿qué ahorramos?. Los libros son caros para el consumidor, pero también son caros para quien los produce (autor y editor).
Leo también que compartir no es robar... efectivamente, si yo le dejo un libro a mi hermano, a un amigo, a mi mujer no robo, pero cuando lo pongo en una página, en la que además ingresan dinero por publicidad y lo comparto con 50 millones de personas (España) ¿seguro que todo es legal? y ¿cuándo escaneo el libro, lo formateo y lo cuelgo en una página para su descarga gratuita?. En mi casa dicen que quién se pica, ajos come. Si se ofenden por decir que roban, es porque saben que algo no hacen bien...
Se nombre en este blog a un autor que pone sus ebooks a 1,50€, cierto, ¿hará lo mismo con su próxima novela? la que sea novedad, no un libro de hace 3 años. A los dos meses, salvo los libros de los autores mundialmente conocidos, son viejos, ya prácticamente no se venden, 3 años después prácticamente no hay ventas... así pongo yo mi libro a 1,50€. Y como ya no me quiero extender más, quiero decir lo que siempre digo, sigamos ROBANDO libros, música, cine... así pronto caerán todos los creadores.

5 de enero de 2012, 0:01  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Es increíble la cantidad de excusas que buscamos para justificar las descargas ilegales. Vamos a ver, señores, si la voluntad del autor es que la gente pague por leer su obra, ¿por qué no la respetamos? Todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida honradamente, y me parece muy natural que un autor rechace la piratería. Conozco a gente que no paga un duro por la música o la literatura, pero no tienen inconveniente en dejarse un buen dinero en tabaco. Por favor, no seamos hipócritas, el que no pague por un libro que reconozca que lo hace porque prefiere gastarse el dinero en otras cosas que no puede conseguir por la patilla. Punto.

5 de enero de 2012, 3:59  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Por mucho que se empeñen los autores y los anti-piratillas no se le puede poner puertas al campo. La piratería siempre ha existido, lo que ha cambiado es la calidad de las copias y el alcance de la distribución. Hace 20 años todos nos grabábamos cintas de casset, pelis en vhs o fotocopiabamos libros. Esas copias las distribuíamos entre nuestros 25 amigos y familiares y todos tan contentos, nadie se quejaba ni era ilegal, evidentemente. Ahora, las técnicas de copiado han avanzado hasta el punto que las copias tienen idéntica calidad que el original, y sobre todo ha aparecido internet, que ha hecho que en vez de 25 amigos tengamos 25 millones.
Y esto, es inevitable, se pongan como se pongan (al menos en un estado de derecho claro).
Saludos.
Ricardo.

5 de enero de 2012, 7:38  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Al anónimo de tres comentarios más arriba que dice lo siguiente:"leo algún comentario que no están dispuestos a pagar por un e-book 15€ porque los costes son mucho menores. Salvo la impresión y el papel, ¿qué costes te ahorras? Los derechos digitales de los libros son aparte del libro en papel, la traducción también la tienes que pagar (igual que harías en papel), la maquetación 3/4 de lo mismo, la distribución (claro los intermediarios no se iban a quedar atrás), las cadenas de venta también exigen lo suyo... ¿qué ahorramos?."

Eso es una media verdad a sabiendas de que lo es. ¿Cuántas editoriales en España editan literatura sólo en ebook, en digital? Practicamente de las grandes ninguna. Por tanto, los gastos de traducción que usted esgrime, supongo que como editor, los paga usted una vez, cuando edita su libro en papel, ¿por qué no deja usted de cobrarlos en digital? ¿O es que acaso usted encarga una traducción nueva para su edición digital?

Mal hará el mundo editorial si copia la estrategia criminalizadora de la industria musical. En ese caso, una vez Miguel Rios dijo algo muy esclarecedor y sencillo sobre la piratería musical: se había producido música de tan mala calidad, un producto tan carente de interés alguno si no se promocionaba pagando en radioformulas que todo el coste del producto final estaba ahí. ¿Acaso es distinto en la mayoría de los casos en el sector editorial? Santo Dios, si en las grandes librerías se tiene que pagar de todo para vender los títulos por los que apuestan las editoriales como booms, y algunos ni así se venden.

Eso en cuanto al contenido, pero ¿y el continente?. Acaso no es un producto de ínfama calidad la mayoría de lo que se coloca en las librerías? ¿Hay mucha diferencia para un lector entre leer en un ebook una novela y leerla en el papel cutre, con las pastas cutre, con la letra cutre y la portada cutre que ofrecéis a los lectores? Yo como lector, piratearía un libro de Impedimenta o Nórdica? Más bien no, pago gustoso su precio. En este caso el paralelismo con la industria musical es similar. Ahí está el resurgimiento del vinilo o cómo se sostienen tanto las discográficas pequeñas y los festivales de música. No se puede usar el argumento, torticero, de que la musica muere, como se dijo en su caso cuando se reunieron Bisbal y demás con ZP. La música no muere, al reves, languidece una forma de hacer dinero por parte de las industrias musicales.

Por último, pobres editores que ahora abanderan las consignas de ser un producto cultural. Me gustaría a mí que cuando deciden descatalogar una obra, o la obra entera de un autor, y eliminar el sobrante de stock, enarbolaran la misma bandera.

6 de enero de 2012, 10:52  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Yo creo que la gente que piratea, lo hace con musica, cine y literatura. Pero no creo que sean aficionados, sino simples coleccionistas de cosas. Cuando empezo la descarga de peliculas de internet, te miraban como un extraterrestre si no bajabas 5 o 10 peliculas emanales¿Quien puede ver esa numero de peliculas? En mi entorno ese afan por acaparar lo iniciaron los padres en sus trabajos, intercambiando con sus amigos sus descragas y les crearon a sus hijos una falsa idea de que se puede tener todo y, ademas, gratis. Y como todo lo que se adquiere gratis, no lo valoran.
A la hora de incorporarse sus hijos al uso del ordenador ya no tenian que preocuparse por descargarse lo que querian, seguian el ejemplo de sus padres y, desgraciadamente, no les habian enseñado a respetar lo ajeno.
Susana

6 de enero de 2012, 17:00  
Anonymous Anónimo ha dicho...

el ultimo comentario es el mas legible.
Antes,Argumento del post "quienes bajan peliculas no creo que comprasen libros" mas o menos dice eso.bien si no iban a comprar libros tampoco restan nada al negocio editorial no se pierden compradores por ese motivo.Yo lo cambio quienes no pudiesen bajarse nada quiza se interesasen en elgo realmente quiza se parasen en un escaparate y pensasen a ver si el 20 me quedan 20 euros y sino a la biblioteca tú que es un recurso fantastico.O a hacer amigos y cambiarse libros.Tambien tiene esto que ver con el nuevo colegueo virtual,nuevas formas gremiales de arrasar con lo que se ponga por delante.Seguro que existe un pequeño grupo interesado en bajar e intercambiar material pero ahí ya no se que opinar,para esos happy few de la nueva era que se entenderan o no con quien pone el trabajo en mayor o menor medida

"lo guay y progre y no se que",muy bien asi que se trata de eso seguimos con las dicotomias pues muy bien,eso es lo que necesitaba españa aun mas de ese tostonazo que cuando un pais se dice que es cainita oye es por algo,que mania ellos nosotros,frentes en fin...
creo que bajarse peliculas o libros o discos o lo que sea responde a una dinamica nueva,es una forma de consumismo de clases empobrecidas o de nuevas franjas sociales que inundados de posibilidades carecen de lo que se llama "gusto" eso me gusta o eso no me gusta,no eso esta al alcance "al ataqueeee..."
ni bajo ni baje ni necesidad tuve hasta hoy en adelante pues no se ya se verá

6 de enero de 2012, 17:38  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Pues sí,al que piratee y negocie con ello capon,y nada de periodicos en internet ni libros ni televisiones,solo lo propio de la red de redes.Pues ya tenemos prensa en quiebra televisiones igual ahora lo que se comenta de los libros el cine o la musica.Yo creo que la gente no se da cuenta de que el del periodico si le quitas el sustento a tí que vendes paraguas no te va a visitar y asi todo,la economia es una cadena y debe fluir.No quiero ni pensar que todo lo que acapare ahora el mundo relacionado con las nuevas tecnologias se hinche como una burbuja y se desinfle como la edificacion y construcción,entonces ya veremos,pero visto lo visto hacer previsiones regulaciones y moderar las fuerzas mientras hay beneficios bestiales no se plantea hasta que ya es tarde.<Dicho queda.

7 de enero de 2012, 13:58  
Anonymous Pablo ha dicho...

La verdad es que alucino (en colores, como se decía antes). Hay un honorable individuo en esta discusión que, contradiciendo a otro que sostiene que los costes del libro digital tampoco son tan escasos, dice que el ahorro de esos costes es mayor porque la traducción, por ejemplo, se encarga para la edición física de la obra y no hay por qué volver a encargarla para la digital. Es decir, sostiene que le imputemos los costes de la traducción de una novela a los compradores del libro en papel y que les liberemos de ellos a los compradores del libro digital. ¿Y por qué no lo hacemos al revés, señor mío? Encargamos la traducción para la edición digital, y ya que está pagada la usamos gratis en la edición de papel.

En realidad la mayoría de las simplezas que tenemos que escuchar en este asunto acabarían si se dieran unas mínimas clases de economía en el bachillerato.

Aunque se seguirían escuchando mentiras o demagogias como las que ese mismo individuo añade. ¿¿Resurgimiento del vinilo?? ¿Sabe cuántas copias se venden? Pregunte. ¿Resurgimiento de las pequeñas discográficas independientes? Son las primeras en caer, entre otras cosas porque no tienen un Bisbal que les maquille las cuentas de resultados.

Otro dice que no hay oferta competitiva en internet. Es en buena medida cierto, pero porque la que hay va a la ruina. ¿Alguien conoce Filmin? ¿Saben cuántos socios tiene, cuánto beneficio? Claro, como gratis es más barato. En cualquier caso, resulta fascinante que ese argumento siga empleándose y siga colando, ahora que ya (desde hace años) la reconversión de la industria musical está absolutamente hecha: la oferta es completa, está todo; las modalidades son diversas, desde la compra hasta sistemas como Spotify. Y sin embargo, se sigue pirateando y las cifras de consumo legal no repuntan. ¿Por qué?

Dejemos de mentir y de hacernos trampas en el solitario. Por favor.

7 de enero de 2012, 17:32  
Blogger L@ S@L@M@NDR@ ha dicho...

Marta buenos días, nos cuentan en los EEUU sobre su ley Sinde:http://edicionesginesillodeparapilla.blogspot.com/

Saludos de L@ S@l@m@ndr@

P.D. Te acabo de escuchar en RNE.

8 de enero de 2012, 2:56  
Blogger Passy ha dicho...

qué buena entrevista en Rne

8 de enero de 2012, 2:57  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Entiendo tu opinión y, por supuesto la respeto, pero voy a hacer de "abogado del diablo" para escuchar a las dos partes: a ti, como escritora, y a cualquier "pirata digital". Éste estaría dispuesto a pagar al autor los dos o tres euros que le dan por cada libro; pero no todo lo demás, porque si los ecritores, editores, etc tienen la malsana costumbre de comer a diario, él también y si lee una media de tres o cuatro libros al mes, solo hay que hacer una cuenta sencilla para saber que muchos, sobre todo en estos tiempos que corren, no se lo pueden permitir.
Cosa distinta es que sea él quién también se lucre con la piratería. Eso sí que es un delito y una cara dura impresionante.
Tal vez haya llegado la hora de que las cosas cambien también en el maravilloso mundo de la literatura.
Un saludo.

14 de enero de 2012, 15:21  
Anonymous roger ha dicho...

No se si es un falso rumor o que pero tengo entendido que algunas editoriales escanean la versión en papel con OCR, la corrigen y después la vuelven a maquetar ¿Si es cierto NO es más sencillo y barato usar el PDF de la maquetación original y asi hacer la versión impresa y el ebook a la vez?

26 de agosto de 2012, 9:54  
Blogger Julio Serrano ha dicho...

Voy a comentar mi caso con Harry Potter. Estamos todos de acuerdo en que J.K.Rowling se hizo rica con su obra, eso sin entrar en los acuerdos de las películas. Yo allá por el 2000 (creo) compré los tres primeros libros en papel. Por aquel entonces la industria editorial se resistía al ebook. Me gustaron tanto que posteriormente compré el cuarto. Para el quinto tuve que esperar. Y como yo otra gente. El ansia por leer el volumen llegó a tal punto, que cuando se publicó la versión inglesa, un grupo de personas de latinoamérica lo tradujeron al español y publicaron su trabajo. Yo me bajé ese trabajo, lo imprimí y lo leí. La traducción no era la mejor, pero el estricto timing de la industria y las ganas que tenía de leerlo hicieron que lo devorara en cuestión de días. Cuando unos meses después lo encontré en español, naturalmente lo adquirí. Quería reunir la colección. Y lo volví a leer ya con la traducción buena. El siguiente libro era la Orden del Fénix. Lo vi por casualidad en versión inglesa en una gran superficie y lo compré. Ese lo leí en inglés ya que por entonces ya no necesitaba ayuda para entenderlo bien. Después lo compraría en el idioma de Cervantes, aunque esta vez para ir directo a la estantería. La muerte de un personaje muy querido para mi en ese volumen me dejó un poco disimulado con la autora, así que para los siguientes tuve la paciencia de esperar a que salieran en castellano.

Como yo hizo mucha gente. Y no sólo con Harry Potter. Es una pena que no todos los autores alcancen a poder vivir de su obra, pero es una realidad que fomenta la propia industria.

Yo me bajo libros de Internet. Aunque mis estanterías saben que no he sido injusto con los autores. Más bien la industria y algunos autores han sido y son injustos conmigo. Afortunadamente, a pesar de mi historia con Harry Potter, detesto dejarme llevar por las modas en la literatura y disfruto mucho de los clásicos de todos los tiempos, que afortunadamente no tienen copyright. Lamento tener que recordarle que el derecho de copia no es un derecho natural, sino un acuerdo de los creadores con la sociedad para promover que se creen obras. Un acuerdo que podemos renegociar en cualquier momento, cosa que haríamos de no ser porque no hay democracia real, sino una pantomima de democracia en la que prosperan los deshonestos. Y no me refiero precisamente al común de los mortales.

Por último decir que si me compro un libro en papel, tengo un bien en propiedad que puedo prestar, vender o regalar. Con una copia digital con el consabido DRM apenas puedo leerlo y pare de contar. En cambio los precios varían poco entre ambos formatos, cosa enormemente injusta y muy similar al robo. Dicen que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. Si la industria se empeña en considerar la copia robo, sea. Pero por favor, no pretendamos comparar moralmente el compartir con un amigo con asaltar barcos y matar gente. Esa palabreja: piratería, es en este caso mera propaganda. Exactamente igual que "propiedad intelectual".

27 de febrero de 2016, 12:20  

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