martes 7 de julio de 2009

Mann

Me llama Martín Casariego para hablar de "La Montaña Mágica". Hace mucho que leí el libro - unos quince años, ahí es nada - y recuerdo que la primera mitad me pareció sublime, y la segunda parte se me hizo cuesta arriba, pero nunca lo reconocí. Porque - pensaba yo entonces - era Thomas Mann, y era "La Montaña Mágica", una de esas novelas que no sólo hay que leer: además, te tienen que gustar. Y si no, es que eres idiota. Así que la leí y me convencí a mí misma de que había alucinado con las quinientas páginas. Sólo después de muchos años y de muchas lecturas me atreví a admitir ante mí misma que sólo había disfrutado con la mitad del libro, y que las últimas doscientas páginas me habían parecido un tostón. Martín y yo hablamos de eso, de lo muy aburrida que resulta la mitad de "La Montaña..." y de lo importante que es leer sin prejuicios de ninguna clase y con libertad para reconocer que a veces Thomas Mann puede resultar un verdadero coñazo.

Por otro lado, no podemos perder de vista lo que significa "La montaña mágica" dentrode la literatura moderna, y el colosal ejercicio temporal que realiza su autor,capaz de manejar el tiempo como ningún otro escritor había hecho antes. Por eso lanovela sigue siendo grandiosa: por lo que innova, por lo que aporta, por lo que enseña. Y hay que leerla, claro. Aunque te aburras como una ostra viuda. Como me aburrí yo, aunque iba diciendo por ahí que me lo estaba pasando pipa con las andanzas de Hans Castorp.

Si de verdad quieres emocionarte con Mann, lee "La muerte en Venecia", una de los más hermosos texos que se han escrito. Y si quieres rubricar su condición de genio, léete "Los Buddenbrock".

Luego, comiendo con Edu Vilas, me contó que estaba leyendo "Moby Dick". Por primera vez, me dijo. Yo recordé entonces unaanécdota que contaba Mark Twain. Viajaba en un tren compartiendo vagón con un viajero que llevaba un ejemplar de su novela "Hucleberry Finn". Sin identificarse, Twain preguntó al viajero si ya había leído el libro, y el tipo contestó "Por desgracia, sí". Twain notó que se le encogían las tripas, pensando que el hombre iba a enredarse en un diatriba contra su historia, pero añadió "porque eso me priva del inmenso placer de leerlo por primera vez".

Yo, al contrario que el compañero de viaje de Twain, creo que no hay placer como el de la relectura. Por eso, de vez en cuando vuelvo a darme un chapuzón en madame Bovary, Cien años de Soledad o el Gran Gatsby: para recordar que en todo hay clases. Sólo hay un libro que no me atrevo a releer: el Werther de Goethe. Lo leí hace veinticuatro años, cuando acababa de cumplir los quince, de un tirón, sin respirar, con el corazón latiendo y el cerebro en estado de ebullición: yo, que me consideraba una buena lectora, acababa de descubrir la literatura con mayúsculas. No he vuelto al Werther porque sé que el libro no podría ya provocar en mí el cúmulo de sensaciones inéditas que despertó cuando tenía quince años, igual que ningún beso es igual al primer beso que damos. Hay sensaciones únicas que es inútil buscar por segunda vez, porque están tocados con el marchamo de una magia privilegiada que sólo se da en una ocasión. Después, claro, se rompe el hechizo.

Otro hallazgo: la novela "El encuentro", de la escritora holadesa Simone van der Vlugt. Un "thriller" excelente que me mantuvo en vela toda la noche pasada. Os lo recomiendo incluso si no os gusta el género.

Esta mañana, largo paseo por el Retiro respondiendo a las preguntas de los chicos del programa "Femenino Singular", de Literalia TV. Justo cuando acabamamos tengo un mensaje de Pérez de la Fuente, que acaba de sacarnos entradas para ver la semana que viene "Muerte de un viajnte", que dirige Mario Gas en elTeatro español. Me encanta Miller. Hace tiempo escribí un texto sobre su infeliz matrimonio con Marilyn Monroe. Un autor excelente, un hombre que podía comportarse de forma despreciable, aunque tal vez él no lo era. Y esa es la pregunta: ¿se nos puede juzgar por un acto en concreto? ¿Quien es Miller? ¿El tipo valiente que se enfrentó a Mc Carthy y sus muchachos durante la época ominosa de la caza de brujas, o el miserable que acosaba psicológicamente a su esposa desquiciada. Respuesta: no o sé. Por eso prefiero pensar que Miller es el maestro que escribió "Las brujas de Salem" o "Muerte de un viajante". Y en eso pensré el próximo jueves, cuando se apaguen las luces del teatro y empiece la función.

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domingo 5 de julio de 2009

Silencio

Mientras escribo, mi casa flota en un caro silencio que se romperá dentro de tres horas cuando tenga lugar la última sesión de las fiestas del orgullo gay. Cinco días con sus noches de uso y abuso de espacio público, borrachera colectivas - pero ¿no estábamos todos contra el botellón? - meadas varias y provocación constante de las más elementales normas de seguridad ciudadana. Estos días, la Plaza de Chueca congrega a muchísimas más personas de las que recomendaría el sentido común. El ayuntamiento de Madrid aseguró que el año que viene se llevaría las fiestas a otra parte, pero claro, con la COGAM hemos topado. Ya han salido en tromba diciendo que de aquí no los mueve nadie, faltaría más, y Ana Botella - ya sabéis, aquella señora que no quería mezclar peras con manzanas - se la envainó y dijo que sí, que muy bien, que hay que respetar a todos y que las fiestas se celebrarán en Chueca mientras los gays así lo quieran.

Pues yo voy a corregir a Ana Botella: las fiestas se celebrarán en Chueca hasta que ocurra una desgracia que se lleve al otro barrio a un número por determinar de ciudadanos. Porque el día en que aquí pase algo, sea lo que sea, ni el mismo arcángel san Gabriel va a poder evitar la tragedia. El aforo de la plaza de Chueca, auténtica ratonera de la que no hay salida, se convertirá en el escenario de un desastre cuyas proporciones sólo puede aventurar el que, como yo, haya visto la escena desde el dudoso privilegio de un´balcón sobre la plaza. El día que esa desgraciaocurra - y desde aquí vaticino que es cosa de tiempo - habrá que ver a los chicos de la COGAM, concejales y alcalde echarse la culpa los unos a las otros. Pero la culpa la tendrán todos, que con una impresionante falta de resposabilidad juegan cada año con el fuego de la suerte para que nadie pueda decir que no son progres.

Aprovechando los ratos de silencio, he leído "Esperando a Robert Capa", de Susana Fortes. Una novela preciosa que recomiendo. Hace tiempo que os sugería la lectura de "Los Baldrich", de Use Lahoz, otra gran novela. Anteayer, su autor me mandaba un correo electrónico para agradecerme su apoyo. Para que luego digan que los autores nos llevamos mallos unos con los otros. Ahora tengo otros dos libros pendientes antes de empezar con el manuscrito de un amigo.

Mañana, comida con Edu Vilas y Miguel Roig, del Hotel Kafka, para hacer planes de cara al año que viene. Comeremos, como siempre, en DeMaría, y esta vez yo llevaré un vino que quiero que prueben: Initio, de la Bodega Moradas de San Martín. Una exquisitez que empieza a distribuirse estos días y que os recomiendo con la misma viveza que cualquier buen libro.

Remato mis planes de vacaciones: después de pasar unos días en Galicia, me iré con Marcial a la Costa Dálmata. Nos esperan ciudades increíbles y un mar, el adriático, cuyo color azul no se parece al de ningún otro mar que yo haya visto. Falta poco, pero me sigue pareciendo que falta mucho.

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lunes 29 de junio de 2009

Regreso al trabajo

Trabajo en un cuento para un proyecto que pretende unir vino y literatura promovido por las bodegas Moradas de San Martín. Cuando el relato está casi terminado, me doy cuenta de que el resultado no es bueno, así que rompo metafóricamente todo lo escrito y vuelvo a empezar con otra historia que, esta sí, parece que funciona.

La semana pasada se celebró la fiesta de salida del tercer volumen de Milleniun, de Stieg Larsson(Por favor, los que se ponen como fieras cuando hablo de vida social que dejen de leer en este momento, no les vaya a subir el azúcar). Una celebración preciosa a la que nofaltaron ni el embajador de Suecia - que actuó de maestro de ceremonias junto a Lorenzo Silva y el alcalde de Madrid - ni la editora sueca de Larsson. Con Silvia Sesé, de cuya mano entraron en España los libros de Millenium, hablé un rato sobre lo irónico del destino: aquella fiesta, toda aquella gente entusiasmada por un libro, y su autor muerto. Silvia y Emilia Rosales, director de Destino, coincidían en afirmar que hubiesen dado casi cualquier cosa por haber podido conocer a Larsson. Apuesto a que no son los únicos.

Con Nico Casariego brindamos por la buena marcha de un proyecto de primera magnitud en laque está embarcado. Nico es un escritor excelente y una de las personas ´más sutilmente inteligentes que conozco. Está de enhorabuena. Se lo merece todo. Lola Beccaría sigue promocionando su libro "El arte de perder", una historia de amor tóxico que está conquistando a los lectores. Con Espido Freire hablo de proyectos para el año que viene, y le ayudo a localizar a una canapera habitual: se llama Mercedes y se cuela en las fiestas pretendiendo ser una enviada especial de un ministro, un alcalde o de la mujer del Presidente del Gobierno.

A mí estos personajes me hacen todos mucha gracia salvo la tal Mercedes. Una vez, hace doce años, estaba yo ayudando a vender unos libros de carácter benéfico, y vino ella y me pidió dos "de parte de Camilo José Cela". Recuerdo que le expliqué, con mucha paciencia, que aquellos libros no se podían regalar, que se vendían a beneficio de una asociación de niños disminuídos y que nadie, ni el autor, ni el editor, ni el ilustrador, cobraban un céntimo. Pues ni por esas. La tía cogió los dos ejemplares y se marchó con ellos. A mí me dio entonces un ataque de rabia justiciera, y afloró la macarra que llevo dentro. Dejé mi lugar en el puesto de venta, y en un tonode voz desaconsejablemente alto le dije a la canapera: "Mira, tía, no sé a dónde estás dispuesta a llegar para llevarte estos dos libros, pero yo estoy dispuesta a pegarme contigo para que no te los lleves". Mano de santo. La robalibros me devolvió los dos volúmenes, y confieso que en un primer momento me sentí decepcionada:llegado ese punto,estaba deseando repartir estopa, y hubiese sentido un placer desmesurado en propinar a aquella delincuente dos buenas bofetadas delante de todo el mundo. Volví al puesto colorada como un tomate, despidiendo adrenalina y sintiéndome una mezcla de Thelma, Louise, Steven Segal y Jackie Chan. Han pasado doce años desde entonces, y la tal Mercedes sigue colándose en las fiestas y comiendo canapés de gorra, pero creo que se le han quitado las ganas de chulear a la beneficencia.

He vuelto a leer "El guardián entre el centeno", para descubrir que es mucho mejor de loque lo recordaba desde mi primera lectura, hace veintitantos años. Y otro placer recién descubierto: la serie "The Wire", una joya de la televisión cuya primera temporada me he tragado enterita en tres días: un grupo antidroga de la policía de Baltimore luchacontra el tráfico de estupefacientes, los políticos corruptos, los polis malos... la factura de la serie, las interpretacíones, los guiones, los diálogos, convierten en una triste antigualla a series como "Canción triste de Hill Street". No te la pierdas, que merece la pena.

Mi barrio se prepara para vivir las fiestas del Orgullo Gay. A mí eso de estar orgulloso de ser gay me parece tan idiota como estar orgulloso de ser hetero, pero allá cada uno. Las fiestas dan mucho la lata - sobre todo, porque aquí la peña está convencida de que la diversión tiene que ir unida a la música estruondosa. Durante cuatro días, mi salón se convierte en una sucursal del infierno. Los cristales tiemblan, y cosas tan normales comover una película o mantener una conversación se convierten en ´misión imposible - pero también benefician a los hosteleros de la zona, así que haremos de tripas corazón , y aguantaremos mecha un año más. La mayoría de mis amigos homosexuales abominan del festejo, lo cual me parece que tiene cierta gracia. Ya contaré más la semana que viene si sobrevivo al jaleo.

Esta semana, y mientras acabo el cuento, pienso trabajar en una novela juvenil que he empezado. Se me ha ocurrido una idea muy buena sobre una historia completamente distinta a todo lo que he escrito hasta ahora. No sé qué saldrá de todo esto, pero me apetece probar. Porque, además, ya era hora de volver al trabajo.

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lunes 22 de junio de 2009

Fin de semana al sol

Por favor, que no se me revuelvan los que se enfadan cuando doy cuenta de mi vida social. Ha sido un fin de semana al sol, pero también de trabajo: me fui a Canarias para hacer desde Las Palmas el programa de radio en el que trabajo. Vinieron conmigo el actor Juan Carlo Naya, el director de teatro Juan Carlos Pérez de la Fuente (que prepara el que puede ser el gran montaje teatral de la temporada que viene, "Angelina o el honor de un brigadier", de Jardiel Poncela, con reparto de lujo, vestuario firmado por Artiñano y una escenografía espectacular), Marta y Natalia, de producción - y con quienes pasé los ratos más divertidos del fin de semana - Valduque, que es técnico de sonido, y Rafael Sánchez, que es director del programa.

(Es el momento para que el sector crítico entre en barrena criticando el gasto y el dispendio de tanto viaje en tiempo de crisis. Para echar sal en la herida, les diré que comimos muy bien y nos alojamos en el Santa Catalina, tomamos el sol, nos dimos algúnn bañito y ganamos unas perrillas en el Casino del hotel)

El viernes estaba cerrando el equipaje para marcharme al aeropuerto cuando escuché la noticia del atentado y la muerte del policía Puelles. Ya en Las Palmas nos enteramos de todos los detalles de la espantosa agonía del pobre hombre, quemado vivo dentro de su coche mientras pedía ayuda. Confieso que me impresiona, para mal, el testimonio del vecino que dice que escuchó sus gritos, y que dice, lleno de razón, que como no podía ayudarle "encendí el coche y salir pitando". Ya sé que cada uno es como es, y no dudo que sería imposible acercarse al coche para sacar de él a la persona que pedía auxilio desde su interior - el fuego es terrible -, pero hay que ser de un pasta muy concreta para, ante semejante situación, largarse a toda castaña.

Luego, lección de saber estar a varias bandas: el presidente del gobierno y el jefe de la oposición entrando juntos en la capilla ardiente; los tres cuerpos policiales operativos en el País Vasco entrando a hombros el féretro del asesinado; el lehendakari diciendo lo que se tiene que decir y llamando a las cosas por su nombre... algo se mueve en Euskadi. El momento más importante, más incluso que el encendido y acertado discurso de Patxi López - el que sepa leer entre líneas, habrá entendido que los colaboradores de eta van a ser perseguidos con mucho más rigor que antes -, más incluso que las palabras emotivas y durísimas de Paqui, esposa de la víctima, el momento en el que un Ertzaina retiró la foto ominosa de un etarra colocada en un edificio entre aplausos de los vecinos de Arrigorriaga. Que sea la primera foto eliminada de un sitio público, pero que no seala última. Que desaparezcan todos los retratos de los asesinos a quienes los enfermos de mente estragada convierten en héroes.

Como siempre hay momento para las salidas de pata de banco, hoy el PNV sedescuelga diciendo que el discurso de Patxi López fue demasiado épico. Pues claro que lo fue. Ya era hora. Cuando hay que batirse el cobre con asesinos, no está mal echar mano de la épica y la llamada al corazón de la gente de bien. Porque para hacer discursos blandorrios y ambiguos ya estuvieron los chicos del PNV durante muuuuchos años. Como la gente quería que se empezase a llamar a las cosas por su nombre, los mandó a la oposición a chupar banquillo. Y apostaría a que por muchos años, pero eso ya se verá.

También han dicho los del PNV que la viuda no debería haber hablado. Por supuestoque no. Las viudas, en la sombra, de luto y con mantilla, con el negro en las medias y en el alma. Y calladas como puertas, no vayan a decir alguna verdad que nos sonroje a todos. Paqui, la mujer del agente asesinado, las dijo como puños y sin pasarse un pelo. Porque podría haber hablado más. Decir, por ejemplo, que si la consejería de interior del gobierno del PNV no hubiese estado conteniendo a la Ertaintza, a lo mejor hubiesen caído en el saco más terroristas, y hoy su marido no estaría carbonizado en una caja de pino. Por eso el PNV las quiere calladas como puertas. Lo que hace falta es cuajo y morro para decirlo en público.


Pues eso, que se callen las viudas y que hable el soplagaitas de Alfonso Sastre, que ya advierte al lehendakari que o se sienta con los pistoleros o vendrán muchos días de dolor. Me gustaría saber de donde saca la información el bisoño candidato para hacer esas afirmaciones con tanta rotundidad. Si lo que hace no fuera siniestro, Sastre resultaría por encima de todo un tipo ridículo. Si os queréis reir, podéis echar un vistazo al blog de mi amigo David Torres, en concreto alpost titulado "A Sastre le hacen un traje", dond J.M Mijangos da su versión hilarante de cómo se produce la entrada de Sastre en política, llevado por el ronzal de la feroz Eva Forest. Vamos, que el tipo está en esto por calzonazos.

En el viaje a ninguna parte, Sastre se llevó de compañero de fatigas a un gallego, Xosé Luis Méndez Ferrín. Ya sé, ya sé que a la mayoría el nombre no os suena. A los gallegos nos suena a todos, porque llevan años dando la matraca con que es un genio y un ejemplo de lasletras universales, y la leche en bote, y todos los años lo proponen al Nóbel, toma castaña - y todos los años, supongo, se organiza el mismo descojono en Estocolmo cuando llega la candidatura que pretende poner al pobre Ferrín al nivel de Camús, Doris Lessing o García Márquez. Lo cierto es que, de Piedrafita para allá, a Méndez Ferrín no lo conoce ni Dios bendito. Pero no se lo digáis a los que quieren que le den el Nobel, no se vayan a llevar un disgusto

La verdad es que Ferrín tiene su mérito. Y es listo como el hambre: ha sido capaz de vivir cómodamente cobijado bajo el amparo de todos los gobiernos que ha tenido Galicia, y todos - empezando por el del PP - le han mimado hasta la extenuación y el asquito. Ahora, Ferrín se asocia a Sastre para hacer el indio en las elecciones europeas - total, ya lo hace cada año en Estocolmo - y, además de llevarse el batacazo padre (tres mil cochinos votos tuvo su partido en Galicia), nos dejó para la historia perlas verbales, como lo que le contestó a un periodista que quería saber si le constaba que había miembros de batasuna en su candidatura: "Ni me consta, ni me deja de constar". Toma lección de gallardía, cintura y topicazo gallego, que ni sube ni baja.

Patxi, tío, pon a Sastre en su sitio. Y luego a los otros, que te lo están pidiendo a grito pelado.

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miércoles 17 de junio de 2009

Tormentas de verano

Sí, como la que cayó ayer en Madrid. No vino mal para refescar un poco el ambiente después de un fin de semana en el que la ciudad se convirtió en una sucursal del infierno.

La Feria del libro cerró sus puertas con resultados esperanzadores (un incremento en las ventas de un 10%, con la que está cayendo, no está nada mal) y buen ambiente en general. Tuve un firma estupenda en la mañana del domingo, y otra más floja en la tarde, en la que hubo mucho menos público

Firmé menos, pero en compensación compartí caseta con Rafael Reig, que me buscaba las cosquillas cada vez que firmaba un ejemplar :"¡Llevo dos más que tú, chincha y rabia!" Su "Manuel de Literatura para caníbales" se ha convertido en un clásico moderno, lleva cinco ediciones y, lo que es más impor´tante, sigue reeditándose tres años después de su salida al ruedo, ahí es nada.

Recibimos visitas de amigos misericordiosos que se apiadaban del calor que estábamos pasando en la caseta de Antonio Machado, situada en el tendido sol. Vino Fernando Marías, vinieron David Torres y Beatriz, vino Begoña Orellana, la cara amable y los ojos bonitos de la Feria del Libro de Valladolid.

Cuando se cerró la Feria pensé que empezaba una etapa de tranquilidad. Y una leche. Porque en el mes de junio los actos culturales se multiplican como setas tras la lluvia. Ayer, presentación de Hijos del Fin del Mundo, de Espido Freire, con un fiestón en Lavinia que sólo ella es capaz de organizar, y en la que los autores compartimos vinos estupendos con actores, empresarios y figuras de la crónica rosa. Tengo que preguntar a Espido - radiante en un traje morado y espectacular - cómo se lo monta.

Cuando me despedía de ella, se lamentaba de que se le habían colado tres canaperos. Son personajes muy conocidosen Madrid, capaces de colarse en cualquier reunión de tronío, camelarse al camarero y ponerse ciegos de gambas con gabardina, jamón ibérico o lo que se tercie. Yo le dije a Espido que la presencia de canaperos es la prueba del nueve de cualquier sarao con mayúsculas. En los míos, nunca se cuela nadie.

Hoy, otra presentación,la del libro de Carmen Garijo, subdirectora de la revista "Glamour" y una de las personas más simpáticas del periodismo madrileño. Nos convoca en un showroom de la calle Orellana, y promete copas "y unas cremitas". Allí estaré.

Mañana, entrega de los premios de novela corta del Club Zayas, de los que soy jurado. Ha ganado una novela excelente, lo cual siempre es una alegría. Y después, zumbando a la inauguración de la exposición de los hermanos Garrido, Juan y Paloma, orfebres talentosos y buenos amigos que trabajan la plata como nadie. Tienen público entusiasta en Londres y en Nueva York, y por fortuna el mercado español empieza a demostrarles el recnocimiento que ya tienen fuera.

El viernes me voy a Las Palmas a hacer desde allí "Al sur de la semana". Como soy un poco de allí - mi abuelo materno era canario - esa tierra me tira, y me encuentro muy bien entre su gente. Y, en cualquier caso, será una buena ocasión para estrenar el bañador


Y el lunes, la que puede ser la fiesta de la temporada: la presentación de la última entrega de la trilogía Millenium. El embajador de Suecia, el alcalde de Madrid y Lorenzo Silva presentarán "La reina del palacio de las corrientes de aire", y lo harán a lo grande, en los jardines de Cecilio Rodríguez, con música y copas, y el recuerdo de Larsson flotando entre nosotros y recordando, supongo, que teníaprevisto escribir otros siete libros.

viernes 12 de junio de 2009

207

Fue el número de visistas que tuvo ayer mi blog. Record absoluto desde que lo abrí, casi el doble de lo que suelo tener a diario. Ignoro las razones de este ascenso desmesurado e inexplicable pero bienvenido sea, aunque sospecha que la afluencia más bien masiva a mi web viene de la mano de un reportaje que publica el Faro de Vigo donde se me piden - como no - declaraciones sobre el conflicto lingüístico gallego. Curiosamente, de todos los escritores entrevistados soy la única que reconoce que el conflicto es real como la vida misma. Me da la sensación de que para el resto - Suso de Toro, Rosa Aneiros... - lo que esta ocurriendo es en realidad una forma de teoría de la conspiración que vive en mentes enfermas como la mía.

A estos señores tan satisfechos con las libertades lingüísticas les sugeriría que echasen un vistazo a la casa de Gloria Lago, decorada con pintadas amenazantes por los borrokiñas. Y luego que digan otra vez que aquí no pasa nada, que es, por cierto, lo mismo que te aseguran algunos en el País Vasco: "no, si aquí todo está muy tranquilo, sólo tiene problemas en que se los busca".

Es decir, que si estás en tu casita, con la puerta cerrada y la boca cosida, nadie te va a ir a buscar las cosquillas. Es decir, que si Gloria Lago no intentase ejercer su derecho de hablar y escribir en castellano cuando le salga de la oreja, nadie le hubiese reventado el coche ni hubiese puesto su nombre en medio de una diana.

Claro como el agua. Si es que los que tenemos líos es porque los vamos pidiendo a gritos. Con lo fácil que es estar tranquilo.

Lo que pasa es que algunos, como una servidora, nos negamos a vivir en una realidad paralela, a meter la cabeza debajo de la almohada o a hacernos el avión.

Hace unos meses estuve dando una charla en un colegio en Galicia. Una de las profesoras se dirigió a mí en castellano bajando la voz, para luego explicarse: "Es que al director no le gusta que hablemos en español dentro del centro".

Qué bonito ¿verdad?

Lo que yo me pregunto es si Suso de Toro, Rosa Aneiros y todos los que aseguraban que en Galicia vivimos en una hermosa paz idiomática se enteran de estas cosas. A lo mejor es que nadie se las ha contado, y por eso están tan contentos y tan felices y dicen a los periódicos que la vida es bella y aquí nos llevamos todos muy bien.

¿Conflicto? Qué va. Eso se lo inventa Marta Rivera de la Cruz.


En fin, cambiemos de tema. De momento, porque volveremos a hablar de lo mismo. Los chalados es lo que tenemos, que insistimos mucho en nuestras paranoias.

El domingo se acaba la Feria del Libro. Lo confirmaré la semana que viene, pero parece que los resultados para los libreros han sido buenos. Yo estaré aquí:

El sábado de 19.00 a 21.00 en la caseta de Anaya, que es la 190
El domingo, de 12.00 a 14.00 en la caseta de La Regenta, que es la 61
El domingo, de 19.00 a 21.00, en la caseta de Antonio Marchado, que es la 160

Y luego, a empezar otra vez a escribir. Tengo una idea buena para hacer una historia muy distinta a las que he escrito hasta ahora, y no sé si me atreveré con ella. En fin, estos días serán de reflexión.

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lunes 8 de junio de 2009

Feria, feria, feria

La del Libro de Madrid, naturalmente. La Feria por excelencia, que mejora de año en año y que es la envidia de todos cuantos la visitan. Me lo decía el viernes el escritor francés Enric Emmanuel Schmitt (lo conocéis como autor de "El señor Ibrahim y las flores del Corán")
- Es increíble lo que tenéis aquí. Nunca había visto una cosa igual.
Y eso que este hombre lleva encima más Ferias que la Pantoja. Las ventas de sus libros se cuentan por millones y ha recorrido medio mundo promocionado sus novelas.

Gracias a Laura Freixas y la Embajada Francesa, Scmitt y yo mantuvimos una charla pública en uno de los pabellones de la Feria. Sólo le conocía como autor, y descubrí a un hombre fascinante y a un conversador modélico a quien no han envanecido los ejemplares que vende ni la adoración de los lectores. Una delicia de persona, vaya, y fue un honor compartir con él una hora de charla.

El sábado por la tarde firme ejemplares en la caseta de la Librería Neblí, el domingo por la mañana estuve en "Punto y coma", y el domingo por la tarde en "Aviraneta". Buenas firmas - todavía no me creo los 57 ejemplares que firmé en Neblí - y buenos ratos de charla con los libreros, que dicen, sin atreverse a creerlo, que las ventas van incluso mejor que el año pasado. Ojalá sea así. Porque las librerías pagan una pasta por instalarse en el Retiro - dos mil euros del ala, nada menos - y merecen que les salgan bien las cosas.

Lo cierto es que da gusto ver el Retiro a reventar de familias que acuden cada año al reclamo de los libros, y que se van con las bolsas cargadas. Tenían razón Schmitt: es una suerte.

El sábado, copa con amigos escritores: Ángela Vallvey, Ricardo Artola, Marcos Giralt, David Torres, Martín y Nico Casariego brindaron por mi peligrosa aproximación a los cuarenta. Lo pasamos muy bien, primero en Puro Placer y luego en Cock. Me retiré tarde y con varios gintonics encima que me recordaron al día siguiente que los años no pasan en balde. ¿Dónde está aquella época en que podía tomar todas las copas que me daba la gana, y con dormir seis horas iba perfecta? Respuesta: se quedaron en los veinte años, de lo cual hace ya demasiado tiempo.

El domingo, cumple familiar de mi sobrina Marta. Cinco años. Le regalé el cuento de Alicia en el País de la Maravillas y quiso que le ayudara a soplar las velas, todos un honor. Mi padre se pasó la noche pendiente de la radio para seguir el resultado de las elecciones europeas. A mí lo que más me preocupaba es que se diese un buen batacazo la chusmilla de Iniciativa Internacionalista, y mis deseos se hicieron realidad: se quedaron sin escaño. Para que el placer fuese mayor, en mi tierra gallega el castañazo fue monumental: poco másde tres mil votos. Y en mi Lugo, donde la gente lista se da tan bien como los carballos y los castaños, sólo 275 votantes dieron su apoyo a los amiguitos de Otegi. En eso pensaba cuando me fui a dormir.

Por la mañana me llamó mi editora con una buena noticia sobre "La importancia de las cosas". Sigue yendo bien, y teniendo en cuenta que han pasado casi tres meses desde que salió, creo que tengo derecho a estar contenta.¡A ver si aguanta hasta septiembre!

Esta tarde, Marcial y yo hicimos una visita al Mercado de San Miguel, que ha sido renovado y convertido en un lugar para disfrutar de los mejores productos de la gastronomía nacional. Cualquier cosa que se despacha en los puestos puede consumirse allí mismo. Estaba a reventar de extranjeros que flipaban con los artículos... y con los precios, que digan lo que digan son bastante razonables. Si no conocéis el sitio, de verdad que merece una visita. Como también la web de mi amigo Javi Ochoa, que acaba de salir y que os recomiendo: www.vinoturismorioja.com

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