domingo, 11 de enero de 2009

Volviendo a ser yo

Poco a poco, recupero la normalidad y vuelvo a ser yo. Eso sí, yo con dos kilos y medio menos que intentaba quitarme de encima hace tiempo y que la gripe ha tenido a bien llevarse consigo. Tenía razón el que dijo que todo - TODO- tiene sus ventajas.

Hoy, después de días y días sin hacerlo, he querido dar un paseo. Un paseíto corto. Hacía frío, y también un sol pecioso, así que Marcial y yo nos hemos ido a la FNAC a ver libros. Me he comprado un par de cosas: Martin Amis y Murakami. De Amis lo he leído casi todo, y de Murakami sólo "Kafka en la orilla", de modo que es fácil acertar. Y allí , entre la selección de volúmenes en tapa blanda, encontré mi último regalo de Navidad: acaban de sacar la quinta edición de bolsillo de "En tiempo de prodigios". Puede parecer tonto, pero eso me alegró el día. Sigo tosiendo y estoy débilucha y floja, pero creo que esta semana volveré a ser yo... y dentro de unos días regresaré al gimnasio, para rubricar la pérdida de peso con abdominales, y kilómetros y kilómetros en la bici estática. Lo prometo solemnemente: ha llegado el momento de volver a la normalidad.

Desde mi casa aún se ven los tejados nevados. Es precioso. Y recuerdo una frase que dicen los paisanos sabios, esos que con sólo mirar al cielo durante dos segundos saben el tiempo que va a hacer en los próximos días: "esta neve espera a outra". Acabo de consultar el pronóstico meteorológico, y aseguran que el martes puede nevar otra vez en Madrid.

Si eso sucede, me pregunto qué pasará esta vez con los aviones, las carreteras y todo eso. Y qué pasará con la insufrible ministra de Fomento. Creo que nunca ha habido nadie tan antipático como ella al frente de un ministerio. Tan antipático y con menos dotes para la comunicación. Y, por favor, que no venga nadie a echar la culpa al acento andaluz: tengo varios amigos andaluces y extremeños, y no hay nadie que hable tan rematadamente mal como la señora Álvarez. El otro día, desde el lecho del dolor - en realidad es un sofá, pero supongo que sirve - escuchaba su delirante rueda de prensa. No tengo ninguna duda sobre la completa sobriedad de la ministra - hasta para tomarse dos copas de más hay que tener cierta gracia -, pero al oírla pensaba en alguien que ha tomado del frasco más de la cuenta. Luego la vicepresidente le echa el capote de rigor - mayormente porque no le queda otro remedio - y se pregunta por qué se le echa siempre a la señora Álvarez la culpa de todo. Hombre, vice, si la movida se ha montado en el aeropuerto y en las carreteras, no le van a tocar las narices a Bibiana Aído o a Carme Chacón, que bastante tiene con lucir smoking. Lo dicho, si vuelve a nevar, al menos nos vamos a reír con la charlotada de rigor made in Maleni.

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