domingo, 14 de noviembre de 2010

Libros que cambian

Lo he dicho y escrito muchas veces: el de la relectura es un delicioso placer al que a veces renunciamos con la pobre excusa de que hay muchos buenos libros por leer. Yo, de vez en cuando, me regalo una segunda lectura (o tercera, o cuarta...) de textos que ya conozco.

La experiencia no siempre es satisfactoria. Esta semana volví a leer "Queixumes dos pinos", el poemario de Eduardo Pondal, y me gustó cien veces menos que cuando lo leí por primera vez. Encontré los versos rimbombantes, pretenciosos, vacíos incluso. Del volumen sólo salvaría el poema "Los pinos", que se eligió como hermosa letra del himno gallego. Para quitarme la espina reemprendí la lectura de Cabanillas con "Na noite estrelecida" y comprobé que, por fortuna, el texto no sólo resistía esa relectura, sino que incluso era mucho mejor de lo que recordaba. Así que disfruté de la particular versión de la leyenda artúrica y no pensé para nada en el libro que estaba dejando de leer para volver sobre los pasos de Cabanillas.

Wl blog de mi novela "Sombras" (www.valeriaoriol.blogspot.com) ha superado las siete mil visitas. No entiendo muy bien como funciona el asunto, pero esta bitácora, que lleva ya más de tres años, jamás ha tenido las trescientas visitas diarias que pueden contabilizarse en el blog de Valeria. No sé si debería alegrarme, pero, por si acaso, lo hago.

Recibo el indignado correo electrónico de una persona que me reprocha que haya llamado "minusválido" en un artículo a una persona que sufre una discapacidad física. Según me dice, por orden del consejo de ministros, ahora a los minusválidos hay que llamarles "discapacitados". Toma castaña. El consejo de ministros decidiendo que "minusválido" es un insulto... que me perdonen los implicados, pero que Pepe Blanco, Trinidad Jiménez o Bibiana Aído vengan a decirme a mí como hay que llamar a un señor que va en silla de ruedas hace que se me pongan los pelos como esparpias. Menuda manada de filólogos. Eso sí, mientras los jinetes del apocalipsis se sacan de aquel sitio reglas de corrección política, hay que hacer milagros para moverse en silla de ruedas por las ciudades.

Veo en el videoclub que ha salido a la venta la quinta temporada de "The Wire". El que no haya visto las temporadas anteriores, que aproveche para ponerse al día. Es una de las mejores series policiales que se han rodado, en dura competencia con "The Shield". Por cierto, David Torres, si lees estas líneas, recuerda que habías prometido pasarme la séptima temporada...

Hoy, El País Semanal publicaba un artículo mío sobre Henry Clay Frick, el multimillonario meoyorquino que logró reunir la mejor colección privada de arte de Estados Unidos, y a su muerte legó al público su casa y todos los objetos de arte que había reunido a lo largo de su vida. Fue, en su momento, el más generoso legado otorgado nunca por un particular. En 2010, la colección cumple 75 años. Es un lugar maravilloso, en la calle setenta con la quinta avenida. Como NY queda desdichadamente lejos, la web oficial ofrece visitas virtuales como sucedáneo de un paseo por la mansión.

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3 comentarios:

Anonymous Pepa ha dicho...

Ostras, Marta, haces las entradas tan amplias que dan para 4 ó 5 debates...Del éxito de Valeria alégrate, que es tu hija. Asume que es jovencita y encantadora y te ha superado en visitas: es lo que hay.
Lo de los discapacitados y minusválidos yo creo que forma parte del gusto actual por los eufemismos, que a veces raya en el ridículo. De todas formas, hace un tiempo me explicaron que la diferencia es un concepto de FUNCIÓN: v.g., se puede carecer de una mano, eso es una MINUSVALÍA. Según sea la mano izquierda o derecha, se trata de diferente grado de DISCAPACIDAD (por supuesto, influye si el sujeto es zurdo o diestro). Yo creeo que son, pues, 2 conceptos distintos, y que es absurdo considerar peyorativo uno o "políticamente correcto" (otro término odioso) el otro.
Vamos, y esto lo digo yo que tengo un porcentaje de minusvalía visual, y nunca digo que soy discapacitada ni gaitas, digo que soy minusválida en un tanto por ciento (cuando lo tengo que decir, evidentemente)
Y, por cierto, me sirve para bien poquito, que conste
Bueno, lo de releer los libros para otro rato, que es un tema que me encanta: los libros son seres vivos, y de vez en cuando es un placer volver a ellos para ver qué nos cuentan AHORA
Besitoss
Pepa

15 de noviembre de 2010, 15:26  
Anonymous Quique ha dicho...

Hola Marta!

Hace siglos que no escribo aquí. Enhorabuena por tu nuevo libro!!

Nunca he releido un libro, pero después de leer tu artículo me lo voy a replantear, no había considerado ese punto de vista del paso del tiempo.

No se si en una ocasión te comenté un libro sobre coleccionistas de arte de la historia, supongo que lo conocerás es "Buscadores de Belleza", cuentan la historia de Frick, Thyssen,...

Un abrazo

Quique

16 de noviembre de 2010, 9:37  
Blogger dandybrandy ha dicho...

a la y griega hay que denominarla ye (¿?) o a los culiparlantes del congreso políticos. Omar Little al parlamento...co seu ben compasado monótono fungar

19 de noviembre de 2010, 0:22  

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