domingo, 15 de noviembre de 2009

Los niños tristes

El sábado por la mañana, como la mañana de todos los sábados, leí "El País Semanal". En esta ocasión, un número muy especial: el dedicado al 20 aniversario de la Convención sobre los Derechos del niño. Veinte historias de veinte niños para despertar conciencias, para despertar voluntades, para despertar lectores. Para recordarnos, en definitiva, dónde están las cosas que importan. Para recordarnos el privilegio infinito que tienen nuestros niños frente a todos losniños tristes del mundo.

Las historias que recoge El País desgarran el corazón de todo el que lo tenga. Está la historia de Rozi, que tiene nueve años y quiere ser bailarina. Rozi vive en Delhi, en un orfanato de Salesianas, adonde llegó cuando la encontraron, con tres años, vagando sola por las vías del tren. La historia de Victoria, la niña Moldava con parálisis cerebral que quería una muñeca. La historia de Joana Niamet, que viven en uncampo de refugiados de Beirut. La historia de Sita, que tiene nueve años y trabaja como asistenta, y de Gita, que machaca piedras en una cantera y aún saca fuerzas para ir al colegio dos horas diarias. Está la historia bellísimade las madres canguro de Senegal, donde un médico dispuesto a hacer milagros ha creado un método para rescatar a los prematuros de una muerte segura colocándolos junto al seno materno. Cuatro mujeres senegaleses, bellas como diosas, posan para la cámara de Isabel Muñoz sujetando, orgullosas, su posesión más preciada: los bebés diminutos que aman por encima de todas las cosas.

A veces uno tiene la suerte de que alguien le complete una historia. Tras leer el especial de El País, me encuentro con Rafael Ruiz, responsable de algunos de los veinte reportajes de este número especial. Y recuerda para mí la historia de Oualid, el niño marroquí hijo de una modesta familia, cuyo único juguete era un balón hecho de plástico. Para hacer la foto, Rafa le propuso posar con una cometa que no tenía,y que el periodista se ofreció a comprarle. Al entrar en la juguetería, le invitó a escoger otro juguete. Y Oualid, que tiene trece años, que vive en una casa desvencijada y pobre en un barrio marginal de Tánger, Oualid, que no sabe quienes son los reyes magos ni eurodisney ni el raton pérez rechaza la generosa oferta: ya tiene un balón... y ahora, además, tiene una cometa. ¿Qué más puede querer Oualid?

Los niños tristes que protagonizan este número especial nos dan a todos una inmensa lección de vida. Agradezco a la suerte que los niños que me rodean noson niños tristes. Nunca han tenido que trabajar. No saben lo que es el hambre, ni la falta de medicinas, ni la ausencia de juguetes. Pero es bueno recordar que existen estos niños, y que hay cosas que desde nuestra atalaya privilegiada del mundo que nos ha tocado en la extraña lotería de la vida, podemos hacer por ellos.

5 comentarios:

Anonymous Pablo Núñez ha dicho...

Tienes rázón, en la mirada de estos niños, en su inocencia, en su tristeza, radica la importancia de lo que nos rodea, de lo cercano y de lo que olvidamos porque no lo está tanto.
Impresionante reportaje. Desde hace un tiempo colaboro con Unicef, que como en toda España hoy tiene sus actos en Lugo. En mi página web, por encima del enlace con la página de Marta tenéis el de esta agencia de las Naciones Unidas (por si a alguien le apetece echar un vistazo)Da igual cual sea la organización, pero su labor, y la nuestra, porque sin nosotros poco harían, no se podría paliar un poquito de esa tristeza que llega al corazón y hiere el alma.

16 de noviembre de 2009, 4:41  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Santiago FR (Donsion - Fontao)

Desde la mina.

Yo nací en una pequeña aldea del centro de Galicia. MI casa era una vieja casa escuela reconvertida en vivienda por mis abuelos, tiene mas de doscientos años, y mi padre trabajaba en una fabrica láctea, y mi madre dejó su trabajo en el ayuntamiento para cuidar a sus hijos (mis tres hermanos y yo), nunca nos faltó de nada... de nada de lo importante...cariño, amor y ganas de educarnos y vernos crecer felices... pero en casa llovia en invierno, y no habia calefacción...y para bañarnos mi madre calentaba potas (gran palabra gallega) de agua que acarreaba hasta el baño...y ponia una bandeja de galletas en la sala que comia poco a poco cada vez que pasaba por alli para buscar mas agua... pero fuimos muy felices.

Teniamos unos vecinos, que vivian en una casa infinitamente en peores condiciones que la nuestra, el apenas trabajaba, le gustaban mas otras ocupacines, y ella trabajaba en lo que podia, ya que tenia 13 hijos vivos y tres hijos muertos...y en solo 20m2...con el suelo de tierra...sin agua, sin baño... y eran felices...no tenian NADA... En un pajar de la casa de mi abuela habia una mesa de ping-pong en la que los niños jugabamos los dias de lluvia sin parar...y sabes, recuerdo cuando Ange, uno de los 13 hijos de mi vecina, de mi edad un dia llegó con una raqueta de ping-pon buenisima, son su funda, sus dos caras con distintas superficies para darle efecto a la bola (yo jugaba realmente bien, y siempre ganaba) y me la regaló... le pregunté por qué, y me respondió que siempre la habia dejado mis juguetes, mis raquetas y siempre habia jugado con el y que sabia que si un dia jugabamos juntos yo se la prestaria...

Y asi crecimos... aprendiendo...
Por que aprende quien observa y sabe interpretar lo que vé.

Un saludo desde la mina.

Santiago FR

16 de noviembre de 2009, 9:01  
Anonymous sonia ha dicho...

Cuanta razón!!no se nos tiene que olvidar nunca! En pleno s. XXI hay muchísima miseria. De nuestra solidaridad dependen muchas vidas. Esto es una carrera de fondo, no se trata sólo de hacer una aportación espóradica a alguna ONG, hay que comprometerse más. De verdad, que estas son las cosas importantes de la vida.

16 de noviembre de 2009, 9:25  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Está bien lo de las ONG´S y todo eso...¿pero dónde radica realmente el problema? en el principio del principio: una nula educación sexual que se sigue multiplicando hasta el infinito.
Cristina.

19 de noviembre de 2009, 19:19  
Blogger BEA ha dicho...

holaa,me da mucha pena todo lo k tienen k ver kon niños,esta muy bien lo de las ongs,pero kn todo lo k se ve hoy dia ya no se k pensar.si kieres visitar mi blog.http://elblogdebeas.blogspot.com/

24 de noviembre de 2009, 3:45  

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