domingo, 1 de noviembre de 2009

Libros, películas, Flotats... y el mercado avaricioso

Fui ayer al Infanta Isabel, a ver "Encuentro de Descartes con Pascal Joven". La obra es aburrida, pero la magistral interpretación de Flotats hace olvidar la mediocridad del libreto. El mismo texto, con otro actor, sería francamente insufrible.

Leo "Las largas sombras", de Elia Barceló. He dicho muchas veces que noy aficionada a la novela negra, pero esta merece la pena.La trama es original, y está muy bien escrita. La leo casi de un tirón entre la noche del sábado y la tarde del domingo.

Por lo demás, la semana ha sido intensa: el martes, miércoles y jueves participo en las jornadas de periodismo y literatura que, en homenaje al bicentenario de Larra, organiza la Asociación Colegial de Escritores. Excelentes ponencias y escaso público,lo cual provoca en todos una leve sensación de desánimo y hace que nos preguntemos si merece la pena organizar este tipo de actos, que está claro que no parecen interesar a nadie.

El tiempo que me quedó lo pasé encerada en la biblioteca preparando la conferencia que tengo que dar mañana en el Instituto de Empresa. Para prepararla vuelvo a leer "La Regenta" y "Madame Bovary", y me regalo la lectura de "El primo Basilio", de Eça de Queiroz. Si a Clarín y a Flaubert los tengo más recientes, hacía siglos que no leía nada de Queiroz. Recuerdo "A ilustre casa de Ramirez", leída e la Universidad, y rememorada cada vez que voy a Lisboa y me alojo en "A casa das Janelas Verdes", donde Queiroz pasó muchas temporadas. Hoy por la tarde repaso "La señora del perrito", de Chejov, y recuerdo a Marcelo Mastroianni haciendo de Dmitri Goudov en la bellísima "Ojos Negros", de Mijhailkov. Como olvidar aquella escena en que el viejo seductor se sumerge en una piscina llena de lodo para recuperar, impertérrito, el sombrero que pertenece a la mujer que ama. Reflexiono una vez más sobre el inmenso placer de las relecturas.

Veo por primera vez "Gran Torino", del genio Clint Eastwood. No fui al cine cuando la estrenaron: como me estoy haciendo vieja, cada vez soporto menos a losdevoradoresde palomitas y a los idiotas empeñados en comentar la película a voz en grito, a los que hay que añadir ahora a todos los capullos que se dejan el móvil encendido, por no hablar de los que contestan y hablan sin recato. Por eso prefiero esperar un poco - cada vez menos: tres, cuatro meses - ,alquilar las cintas en la tienda y verlas en mi casa. "Gran Torino" conmueve y emociona. Es un gran guión espléndidamente dirigido e impecablemente interpretado por uno de los mejores.

El viernes leo en el periódico que un grupo de intelectuales firman un manifiesto contra la crisis y "el mercado avaricioso". Supongo que al hablar del mercado avaricioso se refieren a todos esos empresarios que tienen la osadía de querer ganar mucho dinero. Me sorprende ver entre los firmantes al inmenso Joaquín Sabina, a cuyos conciertos he ido pagando y cuyos cds compro religiosamente. Más gracia me hace distinguir entre los firmantes a un escritor cuyo nombre oculto a peticiónde quienme contó la anécdota, y que hace unos meses no quiso reunirse con un grupo de lectores jóvenes porque sólo podían pagarle cuatrocientos euros. Cuando me contaron la historia, defendí al colega - que no es, precisamente, santo de mi devoción - pues creo que cada uno de nosotros tiene perfecto derecho a poner precio a su trabajo. Y si él considera que tiene que cobrar mil euros por pasar una hora con sus lectores, hace bien en no aceptar la reunión si sólo pueden pagarle menos de la mitad. Es legítimo que un autor, que al fin y al cabo es su propia empresa, ponga un precio a sus apariciones públicas y valore según su criterio lo que debe percibir por emplear su tiempo en actividades colaterales. Este autor lo hace, y no me parece mal.Pero cuando veo la cara y la firma del tipo denunciando la avaricia del mercado, la verdad es que me da risa. Y un poco de grima también.

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12 comentarios:

Anonymous Pablo Núñez ha dicho...

Deberíamos pagarte por esa lista de recomendaciones literarias convertida en delicatessem para los que luego cumplimos nuestra parte como ávidos lectores.
Buenos pagarte no que no tenemos un duro. Van mil besos.

1 de noviembre de 2009, 22:53  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Hombre, pues a mi lo de los abajofirmantes denunciando la avaricia del mercado tambien me tocó las narices. ¿O es que Almudena Grandes regala sus libros? ¿O es que no cobra una pasta por dar charletas? ¿Es que los discos de Sabina son gratis?
Hace falta tener morro, morro, morro. Ahora resulta que el aprovechado es Botín, y todos estos son cándidas palomas que nos regalan su talento.

2 de noviembre de 2009, 3:39  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Pues ya somos unos cuantos los que "nos sentimos viejos" a los treinta y tantos al ir al cine, precisamente la semana pasada se juntó en las butacas de atrás todo lo que tú nombrabas: las palomitas, los comentarios sin ningún pudor y en voz alta y la conversación por el móvil de una adolescente. En realidad no somos viejos, el problema es que muchos creen estar en el salón de su casa en vez de rodeados de desconocidos que sólo quieren disfrutar de una película con tranquilidad...

Gran Torino también la vi en el cine, y más alante en un bis en DVD, estupenda película.

Y en realidad este comentario era para felicitarte por tu libro "La importancia de las cosas" (del cual me enviasteis un ejemplar), ya lo leyeron todos en mi casa y les encantó, ahora es lectura recomendada por nuestra parte. Muchas gracias. Besos:

Eva Castro

2 de noviembre de 2009, 8:51  
Anonymous Anónimo ha dicho...

A mi, entre los del no a la guerra y los del sí a las palomitas, me han quitado las ganas de ir al cine.

Yo he llegado a ver gente comiendo nachos en el cine. Y que se te ocurra decirles algo...

Seguramente sea cierto lo de que nos hacemos mayores, pero la gente cada vez está más asilvestrada.

Pedro

2 de noviembre de 2009, 10:07  
Anonymous DS ha dicho...

A mi tb me gustó 'Gran Torino'. Mucho. El personaje de Walt Kowalski es buenísimo. Hasta lloré al final... (y no suelo llorar con las pelis).
Y con respecto a lo de los del "mercado avaricioso"... sin comentarios. Lo que mejoraría el mundo si nos dejáramos de tanto politiqueo y tanta tontería.

2 de noviembre de 2009, 11:37  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Santiago FR (Donsion - Fontao)

Desde la mina.

Cierto es que pagar 6,50 € por ver una pelicula en una sala impersonal me parece una autentica barbaridad, igual que tambien me lo parecen el precio de los libros, la musica y otros entretenimientos del alma... Tambien es verdad que el precio del alcohol y el tabaco me parecen bajos, aunque me encanta disfrutar de una buena botella de vino, de una copa con buena musica en un local agradable.. (El tabaco nunca estuvo entre mis vicios).. pero creo que a los defensores del libremercado, del liberalismo económico, de las ayudas estatales a la cultura y el arte, que creo que en un porcentaje altisimo son mal utilizadas y solo sirven para mantenar a vagos mediocres con muy pocas cualidades creativas, lo cierto es que me parece curioso que entre unos sectores económicos y otros se acusen de peseteros y abaros... y yo c reo que cuando uno ve posible ganarse el pan sin esfuerzo...casi todos somos iguales. Los bancos pueden flexibilizar sus porcentajes, y los industriales ajustar sus ganancias y los taxistas sus carreras y los artistas sus cachés (se dice asi?) pero lo cierto es que ahí está a el libremercado que pone a cada uno en su sitio...y las ayudas...desvirtuan este libremercado...o no?

Ver Cinema Paradiso, ya la conocereis...y siempre hubo maleducados en las salas...y ahora, pues tambien los hay, como siempre...por que ese es el mal de nuestras sociedades...la falfa constante de educación y el egoismo...de ahí el movil en el cine, atropellos en pasos de cebra, corrupción en los ayuntamientos, hipocresia en "Los abajo firmantes" y demas circunstancias... Cada uno mira para sí...para el individuo...y la sociedad? Pues eso...sale perdiendo.


Desde las minas...mi humilde opinión.

Santiago F

3 de noviembre de 2009, 8:25  
Blogger Apostata ha dicho...

Una de las cosas asombrosas que comparten cine y literatura es la manera en que despiertan y aplacan al mismo tiempo las conciencias. Por ejemplo, el Gran Torino a la que usté se refiere, mi querida Marta. Desde que la estrenaron yo no he escuchado sino maravillas de ella. Que si hay que ver que sensibilidad. Que si vaya guionazo. Que si parece mentira que estas cosas pasen en el mundo. Luego bajo al parque y veo a los mismos viejos solitarios, que se pasan la vida esperando visitas que cada vez se espacian más en el tiempo. O recuerdo a eventuales compañeros de habitación de mis abuelos durante sus numerosos ingresos hospitalarios; solos, asqueados, sin una mano amiga que les acerque una mala cuña. Pienso en los miles y miles de ancianos que deshojan los últimos días de su existencia en un absoluto olvido, y me digo a mi mismo ¡manda güevos lo sensibles que somos todos para las cosas del cine! ¿Dónde están los hijos de toda esta gente? ¿Acaso andarán compadeciéndose de las desgracias del señor Kowalski?

Decía mi viejo que un solo padre es perfectamente capaz de cuidar de diez hijos, pero que entre diez hijos no son capaces de cuidar de un solo padre. Y con honrosas excepciones, pocas cosas resultan más ciertas que está triste sentencia. Ya es lástima que seamos tan sensibles para nuestras cosas y tan indiferentes con las de aquellos que tanto y durante tanto tiempo nos han servido.

Un abrazo, amiga Marta. Y perdón por la perorata.

3 de noviembre de 2009, 15:16  
Blogger Marta ha dicho...

Pablo, gracias a ti por darlas por buenas.

Anónimo 1: pues eso

Eva: me alegro de que os gustara el libro

Pedro: sí, lo más divertido es intentar llamar la atención a un devorador de nachos. Habrá más acción en la sala que en la pantalla.

DS: Kowalski es único. Y sí, yo también lloré.

Santiago: un día me tienes que explicar qué es eso de la mina. Y tienes razón, los problemas empiezan cuando se acaba el respeto al vecino.

Apostata: a mí Gran Torino me gusta por cómo está tratado el tema, no porque me parezca muy original hablar de un viejo solitario. De todas formas, Kowalski no es precisamente un ancianito desvalido. Y estoy de acuerdo: en esta sociedad, los viejos molestan. Por fortuna, puedo decir que cuando mi abuela murió, llevaba veinte años viviendo con nosotros, y mi abuelo está atendido por dos de sus hijas. Por desgracia, los asilos y esas horribles residencias están abarrotadas.

4 de noviembre de 2009, 4:35  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Santiago FR (Donsion - Fontao)

Desde la mina.

Un dia te lo explicaré encantado. Hoy...mucho no puedo, voy en tren de Zaragoza a Ourense, toda una aventura para los dias que vivimos, pero es un viaje agradable. Para leer y pensar.

Gracias por tus momentos.


SFR.

4 de noviembre de 2009, 10:35  
Blogger Apostata ha dicho...

Querida Marta,

Kowalski no es un viejo desvalido, es un viejo abandonado, incomprendido y del que sus hijos se siguen intentando aprovechar. Uno de los aspectos que me resultó más edificante de la película es el contraste entre esa comunidad americana, acomodada y aparentemente civilizada que es capaz de arrinconar a sus viejos, y esa otra comunidad inmigrante, aparentemente más primitiva pero que sigue conservando unos valores de respeto hacia sus ancianos. Es el eterno dilema entre lo que perdemos y lo que ganamos cada vez que avanzamos hacia una sociedad más productiva, pero también más deshumanizada.

Un saludo.

4 de noviembre de 2009, 17:43  
Anonymous PEPE "BEETHOVEN" ha dicho...

Hola, Marta: Me alegra leer que estás siempre tan literariamente activa... porque supiste elegir tu
vocación. Y me encanta que hayas leído o vuelto a leer esos libros
que "devoré" yo en mi juventud... Recuerdo que "Madame Bovary" la leí
apresuradamente, para "epatar" a mi
primera novia Elsa algo provinciana
Luego la volví a leer con más calma
y, como tú dices, sentí un inmenso
placer en la segunda lectura. Pepe.

4 de noviembre de 2009, 19:16  
Anonymous Anónimo ha dicho...

TEMPORAL ATLANTICO
LA NOTICIA a de portada (la tengo delante):
la costa atlantica en alerta roja por olas de ocho metros;
el mar real A LA ESPALDA,estoy en un bar de "clase popular" e intergeneracional,que bien,que bien se esta,
cuanta de esta gente los mayores sobre todo andaran con

ç"es que no me entendisteis bien"

eso es lo q me parece q dice el mar hoy,golpea con brutalidad la costa,parece decir
ustedes no me han entendido,no no me han entendido
estoy resguardado
delante mia hay una figura mirandolo
un poco para atras,mas atras,pienso
"no me has entendido",

en el bar beben un vino q se llama berceo,
a mi me suena el tal berceo de bachillerato,gonzalo creo,si pero no se mas ,
ES VERDAD cuantas veces no no nos han entendido,
no se pido ser este invierno mas sencillo popular y entendible;
la figura sigue alli,
es igual pienso,ya te entenderan,ya se te entendera,mas adelante,
echate hacia atras,
aqui donde estoy yo se ve igual y esta resguardado,junto a este edificio arañado al granito,

mas adelante para cada uno es distinto,algunos dicen mucho mas adelante y es ahi al lado y otro aqui al lado y es lejos,esas cosas,
tambien pienso bueno a lo mejor es mejor q no nos hayana entendido,

el mar se ha calmado un poco hay olas largiiiisimas una otra,
lo explicare de nuevo

5 de noviembre de 2009, 12:50  

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