martes, 7 de julio de 2009

Mann

Me llama Martín Casariego para hablar de "La Montaña Mágica". Hace mucho que leí el libro - unos quince años, ahí es nada - y recuerdo que la primera mitad me pareció sublime, y la segunda parte se me hizo cuesta arriba, pero nunca lo reconocí. Porque - pensaba yo entonces - era Thomas Mann, y era "La Montaña Mágica", una de esas novelas que no sólo hay que leer: además, te tienen que gustar. Y si no, es que eres idiota. Así que la leí y me convencí a mí misma de que había alucinado con las quinientas páginas. Sólo después de muchos años y de muchas lecturas me atreví a admitir ante mí misma que sólo había disfrutado con la mitad del libro, y que las últimas doscientas páginas me habían parecido un tostón. Martín y yo hablamos de eso, de lo muy aburrida que resulta la mitad de "La Montaña..." y de lo importante que es leer sin prejuicios de ninguna clase y con libertad para reconocer que a veces Thomas Mann puede resultar un verdadero coñazo.

Por otro lado, no podemos perder de vista lo que significa "La montaña mágica" dentrode la literatura moderna, y el colosal ejercicio temporal que realiza su autor,capaz de manejar el tiempo como ningún otro escritor había hecho antes. Por eso lanovela sigue siendo grandiosa: por lo que innova, por lo que aporta, por lo que enseña. Y hay que leerla, claro. Aunque te aburras como una ostra viuda. Como me aburrí yo, aunque iba diciendo por ahí que me lo estaba pasando pipa con las andanzas de Hans Castorp.

Si de verdad quieres emocionarte con Mann, lee "La muerte en Venecia", una de los más hermosos texos que se han escrito. Y si quieres rubricar su condición de genio, léete "Los Buddenbrock".

Luego, comiendo con Edu Vilas, me contó que estaba leyendo "Moby Dick". Por primera vez, me dijo. Yo recordé entonces unaanécdota que contaba Mark Twain. Viajaba en un tren compartiendo vagón con un viajero que llevaba un ejemplar de su novela "Hucleberry Finn". Sin identificarse, Twain preguntó al viajero si ya había leído el libro, y el tipo contestó "Por desgracia, sí". Twain notó que se le encogían las tripas, pensando que el hombre iba a enredarse en un diatriba contra su historia, pero añadió "porque eso me priva del inmenso placer de leerlo por primera vez".

Yo, al contrario que el compañero de viaje de Twain, creo que no hay placer como el de la relectura. Por eso, de vez en cuando vuelvo a darme un chapuzón en madame Bovary, Cien años de Soledad o el Gran Gatsby: para recordar que en todo hay clases. Sólo hay un libro que no me atrevo a releer: el Werther de Goethe. Lo leí hace veinticuatro años, cuando acababa de cumplir los quince, de un tirón, sin respirar, con el corazón latiendo y el cerebro en estado de ebullición: yo, que me consideraba una buena lectora, acababa de descubrir la literatura con mayúsculas. No he vuelto al Werther porque sé que el libro no podría ya provocar en mí el cúmulo de sensaciones inéditas que despertó cuando tenía quince años, igual que ningún beso es igual al primer beso que damos. Hay sensaciones únicas que es inútil buscar por segunda vez, porque están tocados con el marchamo de una magia privilegiada que sólo se da en una ocasión. Después, claro, se rompe el hechizo.

Otro hallazgo: la novela "El encuentro", de la escritora holadesa Simone van der Vlugt. Un "thriller" excelente que me mantuvo en vela toda la noche pasada. Os lo recomiendo incluso si no os gusta el género.

Esta mañana, largo paseo por el Retiro respondiendo a las preguntas de los chicos del programa "Femenino Singular", de Literalia TV. Justo cuando acabamamos tengo un mensaje de Pérez de la Fuente, que acaba de sacarnos entradas para ver la semana que viene "Muerte de un viajnte", que dirige Mario Gas en elTeatro español. Me encanta Miller. Hace tiempo escribí un texto sobre su infeliz matrimonio con Marilyn Monroe. Un autor excelente, un hombre que podía comportarse de forma despreciable, aunque tal vez él no lo era. Y esa es la pregunta: ¿se nos puede juzgar por un acto en concreto? ¿Quien es Miller? ¿El tipo valiente que se enfrentó a Mc Carthy y sus muchachos durante la época ominosa de la caza de brujas, o el miserable que acosaba psicológicamente a su esposa desquiciada. Respuesta: no o sé. Por eso prefiero pensar que Miller es el maestro que escribió "Las brujas de Salem" o "Muerte de un viajante". Y en eso pensré el próximo jueves, cuando se apaguen las luces del teatro y empiece la función.

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7 comentarios:

Blogger Re ha dicho...

La Montaña Mágica es uno de los pocos libros que he dejado a la mitad: me faltarán unas 200 páginas para acabarlo. No recuerdo exactamente por qué lo dejé: simplemente me aburrió. Por eso me llamaba tanto la atención un personaje de “Que veinte años no es nada” que sentía devoción por esa novela (Sandra Lübeck si no recuerdo mal se llamaba el personaje): di otra oportunidad a Mann, pero desistí a las pocas páginas…. La Muerte en Venecia mejoró bastante mi opinión sobre el autor, pero aún no me atrevo con Los Buddenbrock, que cero que es casi tan largo como La Montaña Mágica, pero si lo recomiendas a pesar de reconocer que éste no te gustó, a lo mejor me lo planteo.

8 de julio de 2009, 10:28  
Anonymous sonia ha dicho...

me pasó lo mismo con la Montaña Mágica, me costó acabarla Dios y ayuda, pero al igual que tú fui incapaz de decir qúe la segunda mitad era soporífera ¡¡¡antes muerta que sencilla!!, no quiero ni pensar la cantidad de años que han pasado, una de las cosas buenas que dan la edad es que cuando un libro no te gusta pues ¡¡fuera!! y a por el siguiente...

Sin embargo en cuanto a las relecturas, he de decir que las pocas veces que lo he hecho me he arrepentido de ello. la última vez fue con "una princesa en Berlín" en su momento (puede hacer 15-20 años) me encantó, tenía un recuerdo maavilloso. Pues bien, hace un año lo releí y claro me gustó mucho, pero no fue lo mismo, no era el mismo momento y me estropeó el recuerdo que había atesorado a lo largo de los años (como de otros muchos libros). Así que decidí que, en la medida de lo posible, se acabaron las 2ªas. lecturas.

ufff!! esto me ha quedado larguísimo, perdón!

9 de julio de 2009, 6:02  
Blogger Marta ha dicho...

Re, da una oportunidad a "Los Buddenbrock", de verdad.

Sonia, es que con las relecturas hay que tener cuidado. Pero a veces merecen la pena

9 de julio de 2009, 12:39  
Blogger Mª Carmen ha dicho...

Bueno no sabes lo que me tranquiliza oirte lo de la Montaña Mágica...bufffffff la primera parte me parecía genial pero desde la mitad al final....la leí porque había que leerla.Ahora he superado ciertos complejos (o eso creo) y creo que la hubiera dejado por la mitad...Me apunto los que has recomendado y aprovecho para felicitarte por tu última novela (sentí mucho no poder conocerte personalmente en tu pasada por la feria del libro de Santiago pero mi querida cuñada Ana me sorprendió con un ejemplar firmado por ti que me hizo muchísima ilusión).

Bicos moitos

10 de julio de 2009, 4:13  
Blogger Pepe Pan ha dicho...

Pepe "Beethoven" (o Sergio De Cabo)

Hola, Marta... Aunque "segundas partes nunca fueron buenas"... la segunda parte de "La Montaña Mágica" (que leí entera siendo joven en Lugo, junto con 7 tomos Premios Goncourt, etc, etc, gracias a la creciente biblioteca de mi cuñado Antonio Cillero que falleció en Las Palmas de Gran Canaria)es como la nodriza astral
o soporífera que tiene todo autor
Pongo, como ejemplo, el último (?)
poema ("Voy a dormir")de Alfonsina Storni o la segunda parte de "El lobo estepario" de Herman Hesse...
Bueno, lo que yo no recomendaría sería leer (por 1ª vez) "Isis sin velo" y "La doctrina secreta" de Mme.Blavatski, ni el super "tocho"
"Libro de Urantia" o "LU"... Con
ellos, no he podido. En cambio, me
he leído entero "El desasosiego" (no apto para depresivos) de Pessoa
y creo que podré terminar las obras
completas de Jorge Luis Borges, mi autor preferido (aunque "barroco").

En cuanto a segunda (o tercera) lectura: pues estoy leyéndome otra vez tu "En tiempo de prodigios"... porque como ignoraba que eras hija
de mi incombustible e inteligente
amigo de juventud Paco Rivera Cela,
ahora "capté" los de los 5 miembros
de familia en aquella boda... Pero también releí "Madame Bovarie" que
por "recomendársela" a mi primera novia (de Lugo) ésta me salió gafe.
Recelos aparte, volví a leer "La herida del tiempo" de Priestley,
"La ninfa constante" (cuyo filme nunca vi...) de Margaret Kennedy,
"Oro" y "El Kahal" (aún gobierna el mundo) de Hugo Wast y "Cumbres borrascosas" de Emily Bronte.

Nada más. Un saludo para tu padre (su rostro lo dice todo)y que tú, Marta y Marcial paséis un fresco verano en Galicia (digna de amor y nunca desamor, como decía Curros Enriquez: "Galegos, coma hai moitos
que dalles noxo Galiza"). Pepe Pan.

P.D.Son curiosos vuestros nombres:
Marcial (Marte) y Marta (Señora)
Pero, ojo con lo que dijo Caro
Baroja: "la etimología ha sido
con frecuencia la madrasta de
historiadores y filólogos"[sic]

12 de julio de 2009, 19:49  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Pepe:
Ponte en contacto conmigo a través de mi blog en EL PROGRESO. Un abrazo.
P.R.C.

13 de julio de 2009, 6:42  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Que foi marta (sempre con minúscula) do brutal Comandante Manso?. Podías escribir algo. Teño abondante documentación.

16 de septiembre de 2009, 8:06  

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