martes, 12 de agosto de 2008

Nuestro hombre en Pekín

Para horror de los que tienen una empanada (mental) donde los demás tenemos cerebro, un gallego, David Cal, entró el otro día en el estadio olímpico llevando la bandera española. Creo que es la primera vez que un paisano actúa como abanderado de nuestro equipo. La imagen de Cal portando la enseña me proporciona un pellizco de orgullo y otra ocasión para reírme de los que reclaman la existencia de selecciones autonómicas para competir en las citas internacionales. En el mejor momento del deporte español, los chicos de oro ya han dejado claro que no van a participar de semejante disparate. Puyol cantaba “Que viva España” tras la gesta de la Eurocopa. El campeonísimo Óscar Pereiro saca de quicio a los talibanciños monolingües. Nadal llama la atención a un periodista maleducado que se dirigió en catalán a Tomy Robredo. Pau Gasol habla del orgullo de jugar con España y provoca la pataleta de Joan Puig, aquel impresentable que invadió la piscina de Pedro J. Ramírez luciendo palidez y michelines y llevando en la boca su carnet de parlamentario.
El bufón Puig y su carnet chupeteado son fiel metonimia de todos los que quieren poner fronteras a diestro y siniestro, de quienes desean fomentar la caverna porque es la única oportunidad que tienen de huir del universo de los mediocres. Afortunadamente, nuestros deportistas están por encima de paletadas y mezquindades. Ellos miran a
otra parte porque tienen mucho hacia donde mirar. El problema de los que pasan la vida contemplándose el ombligo es precisamente ese: que, por falta de talento, no disponen de horizonte al que dirigir los ojos, y por eso niegan la existencia de vida fuera de la aldea.
Mientras los panolis se lamían las heridas de la cortedad, nuestro David Cal representaba en Pekín el espíritu de equipo del país entero. Español, gallego y olímpico. Menuda ceremonia inaugural habrán vivido los pobres de espíritu. Y cómo lo hemos pasado de bien los demás. La inmensa mayoría, por mucho que les pique.

(Publicado en el diario "El Progreso" el 10 de agosto de 2008)

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10 comentarios:

Anonymous miguel ha dicho...

¡Puf!Los nacionalistas no os cansáis...Entre los de un bando y los de otro sois peores que los colectivos susceptibles:siempre alerta para lameros heridas inexistentes o para cantar victoria por méritos de otros o por cosas que ni siquiera lo son.¡Qué pesados!Es que os emocionáis/abatís por cada chorradilla...No sé de donde sacáis tanta bilis.

13 de agosto de 2008, 13:15  
Anonymous Anónimo ha dicho...

miguel,
no te confundas...

13 de agosto de 2008, 16:05  
Anonymous miguel ha dicho...

¿Eim?

14 de agosto de 2008, 1:08  
Blogger Marta ha dicho...

Bilis, Miguel??
¿Quién habla de bilis? A mí me gusta ver a un gallego llevando la bandera española, y ejerzo mi derecho a pitorrearme de todos aquellos a los que esa imagen causa urticaria. La bilis, querido amigo, es otra cosa.

14 de agosto de 2008, 12:29  
Anonymous miguel ha dicho...

Ya,pero es que en ese pitorreo veo yo mucha bilis.Y en ese estar a la que salta...o sin que salte,porque (que yo sepa) nadie se ha quejado de que el tal abanderado sea un españolista antigallego.No lo digo sólo por esta entrada,que también, sino porque veo que tienes una llaga abierta con este asunto.Que exageras y te lo tomas muy a pecho y que al hablar del tema lo haces con las tripas y con mucha bilis,perdona que no lo retire.Y por supuesto que es un derecho sacar bilis cuando a uno le plazca, yo sólo lo remarco y digo que me parece muy-muy-muy exagerado y que caes en el mismo error que criticas.(Yo chorreo bilis cuando hablo de la directiva de expulsión)

14 de agosto de 2008, 13:21  
Blogger Marta ha dicho...

Miguel, te lo digo con todo el afecto, me temo que no sabes muy bien de lo que hablas. A lo mejor eres de Soria, o de Madrid, o de Almería, y toda esta mandanga te queda muy lejos porque no tienes que convivir con ella como, por desgracia, nos toca a otros.
De todas formas, te aseguro que no es asunto de bilis, no es mi estilo. Lo que pasa es que, como es normal, suelo hablar de las cosas que me preocupan. Y esta historia me preocupa mucho, porque la conozco lo suficientemente bien como para saber los peligros que encierra. Y, Miguel, tú no tienes ni idea de lo que estás hablando. Me alegro mucho por ti, pero quizá deberías plantearte qu hay cosas de las que no sabes la mitad de la mitad antes de frivolizar con ellas y acusar a alguien de "estar a la que salta".
Saludos

15 de agosto de 2008, 4:54  
Anonymous Pedro de Paz ha dicho...

"...Y en ese estar a la que salta...o sin que salte..."

Miguel, el tema lleva "saltando" por aquí -por el asunto del abanderado, por la literatura en gallego, por los idiomas vehiculares o por cualquier otra cuestión similar- desde hace meses. No sólo considero que el tono y el artículo de Marta están exentos de esa mala bilis que le achacas sino que lo expuesto en él me parece bastante acertado y juicioso.

Claro que tan sólo es una opinión personal. Como la tuya.

15 de agosto de 2008, 12:07  
Anonymous CRISTINA ha dicho...

Hola a todos.
No creo que a ningún gallego nos haya molestado la bandera de Cal, más bien todo lo contrario. Para él representará su país y punto.Tampoco me molesta que Pereiro lleve una equipación por toda España o Francia y que no haga referencia a nuestra Galicia.
Yo más bien me río de los que siguen pensando que por hablar e intentar conservar el gallego a diario ya eres un/una nacionalista.
Los juegos olímpicos son para esto: TODOS los países compitiendo en armonía y, nunca mejor dicho, con deportividad...
En mi vida diaria procuro utilizar el gallego y defenderé siempre este idioma como uno más.
A mí, lo que me produce " bilis" son los que me tachan de nacionalista por utilizarlo.Y sobre todo, me produce todavía más bilis el que se empeña en renegar de su lengua materna utilizando frases como:
-" Te tengo cuenta del niño en mi colo"
-" No TE sé.."
-" Cayó en un silvero.." (?)
- " Es que llevo muchos años fuera"

Supongo que ya conocereis "o conto do angazo". Pues eso.
Un saludo. Feliz verano.

15 de agosto de 2008, 12:31  
Blogger Marta ha dicho...

Cristina, por supuesto que hay que ser muy corto para considerar nacionalista a todo el que emplea el gallego. La gente que me da miedo es la que te excluye y clasifica por no hacerlo. Haces una lista de palabras en gallego que empleas a diario. En mi caso, añado "riquiño" y "pobriño","souto" (no recuerdo haber dicho castañal en toda mi vida) y "carballo", entre otras.
Esa es la riqueza del bilingüismo. Pero aún me parece más importante lalibertad de decidir en qué momento y en qué circunstancia se empleaun idioma u otro sin que nadie se rasgue las vestiduras.

15 de agosto de 2008, 12:53  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Estoy otra véz totalmente de acuerdo contigo Marta, no se como hay persoas que puedan defender el nacionalismo. Hoy que tanto nos vanagloriamos de ser europeos, de ser ciudadanos del mundo, como pueden querer cerrarse a un nacionalismo y a un idioma único, cuando la grandeza del pueblo es poder conocerlos todos y animar a todos los deportistas, sean de la autonomia que sean,cuando esten representando a España.

16 de agosto de 2008, 15:27  

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